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¿Cómo se garantiza esencialmente que el sistema sociopolítico funcione? - diciembre 17, 2014 por Agustín Barahona

«Por resumir en ideas esenciales:

Sólo se corrompe lo corrompible. Un Hombre de plomo se oxida pero un Hombre de oro, siguiendo el símil poético platónico, no se puede oxidar por mucho que queramos.

Por lo tanto, como también decía Platón ya hace casi 25 siglos, la idea sería un doble camino siempre: procurar crear, mediante la Educación, seres humanos de oro hasta donde esto sea posible –cuanto más oro menos corrupción, menos óxido– y crear aparatos políticos, sistemas, que hagan imposible la mezcla del oxígeno oxidante con el material del ser humano.

Y si se quiere se puede, como la historia muestra y demuestra. El problema es claramente que no se quiere porque se usa la política para fines espurios a ella misma.

¿Y cómo se aurifica al ser humano?: mediante la Educación real.

La Educación real en sí misma no crea ilusiones de ningún tipo –eso lo hacen los estados, con buena o mala intención–, sino que las destruye, porque la Educación consiste en dotar de ***herramientas*** a los seres humanos para que por ellos mismos puedan comprender el mundo y contrastar críticamente los conocimientos de los demás –sobre todo para no descubrir dos veces la pólvora y así poder trabajar todos juntos como civilización–. La Educación real no puede adulterarse porque lleva en sí misma la imposibilidad de poder desviarse de su objetivo de hacer al ser humano libre e independiente gracias al conocimiento real, a la lógica y a la capacidad de contrastación de las hipótesis con el mundo real.

Pondré un ejemplo simplísimo de Educación real.

Si yo les digo que si llueve se mojan y les explico que el razonamiento no es reversible, y me entretengo en explicarles detalladamente con diagramas de Euler Venn por qué, les habré dado una formación que impedirá que en adelante alguien pueda engañarles invirtiendo el razonamiento y dándole apariencia de ser semejante. No les daría una doctrina, les estaría dando una herramienta mental para que por ustedes solos pudieran conocer más fiablemente el mundo. Las utilidades serían inmediatas. Por ejemplo, alguien podría aceptar que es lo mismo decir que “si se moja (es que) llueve”, si intentan convencerle de ese falso razonamiento, sólo porque se parece al original –es lo que en la Teoría de la Argumentación se llama falacia de inversión de antecedente por consecuente–. En cuanto se comprende el mecanismo que sostiene los procesos de inferencia de esa categoría ya no hay dios que pueda con ustedes para manipularles a ese respecto, porque conocen el mundo de verdad en lo que concierne a cómo funciona ese proceso y para ustedes es ya no una hipótesis sino un hecho que además les va a permitir, como herramienta, desmentir cualquier cosa que intente falsificarlo. Obviamente si se moja usted no tiene por qué ser sólo como causa de la lluvia, sin embargo si llueve se moja siempre en este ejemplo donde sólo hay agente y paciente y no instrumento protector.

Esto es la Educación real, dotar de capacidad a la persona y dotarla también de información sobre la que pueda aplicar esas herramientas de modo crítico.

La Educación real no está en manos del poder, sino en manos de los Educadores reales. Puede que la educación oficial esté en manos del poder, pero si la Educación real es realizada por las personas formadas y es realizada constantemente, en todo momento, generando las mentadas herramientas, es muy difícil que la gente no se dé cuenta o no pueda crecer asimilándola. Y ahí está muchas veces la faceta que todos los padres y educadores podemos acometer.

Una cosa va a terminar siendo la información oficial que en los colegios se brinda a los alumnos, la mayoría de las veces sesgada, manipulada y adulterada, y otra cosa muy distinta es la formación que los padres y educadores formados en la Educación real pueden dar a sus hijos y alumnos para que en los colegios puedan allí separar la paja del grano. Es una pena que esa formación real no esté en los curricula de los colegios en la mayoría de los casos y que hayan quitado la verdadera Filosofía, que es un Saber práctico y no teórico, de la educación troncal oficial. Pero no se acaba el mundo por eso. Mientras quedemos seres humanos que nos demos cuenta de que las cosas se están haciendo mal, de por qué se están haciendo mal y de cómo se hacen bien todo esto tiene aún esperanza de redención. Aunque hay que actuar constantemente, no nos podemos quedar en la teoría.

En suma, ¿cómo se garantiza esencialmente que el sistema sociopolítico funcione? Simplemente, con Educación real y con la aplicación de esa Educación real para generar sistemas de seguridad y eficacia al respecto de los propios fines del sistema sociopolítico que, a su vez, retroalimentantemente, garanticen una mejor situación para mejorar la Educación real.

Es un proceso espiral positivo.» [Agustín Barahona]