Agustín Barahona«Como saben, existe el delito de ofensa a los sentimientos religiososos pero no el delito de ofensa a la racionalidad científica. Ésta es la España en que vivimos.

Todas las pseudociencias tienden a funcionar como religiones en todos sus patrones psicosociológicos y políticos, hasta el punto de que esencialmente no suelen diferenciarse de charlatanes y estafadores,  y, contra todo pronóstico, en pleno siglo XXI no sólo proliferan sino que son protegidas por el Estado, que les permite prosperar económicamente a costa del retroceso civilizatorio que comportan. Incomprensiblemente se les fabrican ad hoc “a prioris” que no se hacen para otras categorías sociales, especialmente para aquellas que son la esencia de la educación y formación en el pensamiento crítico y analítico que permite que todos podamos avanzar y trabajar por el bien común.

Los tribunales esgrimen la justificación de que hay que defender el derecho a la libertad de expresión, a pesar de que esto choca frontalmente con un delito de blasfemia disfrazado de “ofensa a los sentimientos religiosos”. Así pues, ¿cuál es realmente el bien jurídico protegido en el delito de blasfemia que no se practica paritariamente y tipificadamente a todas las posibles ofensas de sentimientos? No respondan, no hace falta.» [Agustín Barahona]

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Véase también:

¿Puede haber verdadera ciencia donde hay verdadera religión?

La “aconfesionalidad” es sólo una treta religiosa.

¿España es aconfesional? ¡Ja!

Lo racional distingue entre lo que sabe y lo que ignora, lo irracional siempre lo confunde.

Dios es…

El Estado protege en el código penal las creencias, pero no la lógica.

¿Cómo se fundamenta la estipulación de un delito contra los sentimientos religiosos?

¿Es inviable un delito contra los sentimientos religiosos?

Los límites de la libertad de expresión.

¿Qué es realmente una blasfemia?

abril 11, 2017 a las 1:38 pm por Agustín Barahona
Categoría: Humanismo, Reflexiones
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