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Combinar ruidos puede hacerlo cualquiera, pero crear belleza emocionante sólo un verdadero compositor - Marzo 3, 2014 por Agustín Barahona

«Es fácil ver qué efectos de sonido han hecho los técnicos en las bandas sonoras tradicionales de cine de terror para combinarlo todo en las producciones sonoras que se presentan falsamente en los teatros y salas de conciertos como música [!] culta y hacer creer a los espectadores que están ante una nueva y original producción. Ruido sabemos hacer todos, incluso los no profesionales, y cuanto más caótico e ininteligible menos puede distinguirse la presencia de copias y mezclas de antecesores. Sin embargo, esto mismo es irrealizable en la música culta de verdad, la inteligible y emocionante música clásica moderna, sin que su público lo detecte claramente, pues cuanto más identificable y compartido con el destinatario es el lenguaje con que se transmite una obra de arte y cuanto más claro es el mensaje transmitido más identificables son las obras y todos sus fragmentos, por lo que es imposible que la verdadera música clásica moderna pueda prestarse a la farsa y a la copia como sí se prestan las producciones sonoras de efectos de sonido caóticas, nuclearmente ruidistas o extremadamente atonales antes referidas.» [Agustín Barahona]

La «gran música» y el cine - Febrero 2, 2014 por Agustín Barahona

«Los compositores que dicen que la gran música no sirve para el cine porque destruye la película parece más bien que estuvieran intentando justificar sus propias limitaciones que hablando de una regla lógica y constatable. Por un lado, intentan con ello descatalogar de ‘gran música’, sin ninguna justificación o demostración analítica, la de todas las obras maestras del séptimo arte que han sido reconocidas como tales por los especialistas de música culta y premiadas en diversos certámenes. Y, por otro lado, están asumiendo que los grandes compositores no pueden crear gran música o bien porque ésta no debe supeditarse a nada más que a sí misma, como si no fuera posible crear gran música que se ajuste a las necesidades de una narrativa –lo cual es falso, pues es perfectamente posible, sólo que es muchísimo más difícil que hacer música independiente, siendo un poco la postura de la zorra de Esopo que decía que no valía la pena esforzarse en conseguir las uvas porque estaban verdes–, o bien porque fuera imposible que pudieran convivir dos obras de arte en perfecta simbiosis contando una misma historia en un mismo escenario e interpotenciándose la una a la otra. Un verdadero músico con oficio puede hacer todo esto y mucho más, tal como la historia del cine se ha encargado de demostrar.» [Agustín Barahona]