{"id":521,"date":"2014-02-14T22:10:51","date_gmt":"2014-02-14T21:10:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.agustinbarahona.com\/blog\/?p=521"},"modified":"2014-02-14T22:14:59","modified_gmt":"2014-02-14T21:14:59","slug":"triste-atraso-de-los-avanzados-edicion-impresa-el-pais-felix-de-azua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.agustinbarahona.com\/blog\/triste-atraso-de-los-avanzados-edicion-impresa-el-pais-felix-de-azua\/","title":{"rendered":"Triste atraso de los avanzados | Edici\u00f3n impresa | EL PA\u00cdS &#8211; F\u00e9lix de Az\u00faa"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/12\/09\/opinion\/1134082806_850215.html\">Triste atraso de los avanzados | Edici\u00f3n impresa | EL PA\u00cdS<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p>Ya sab\u00eda yo que ni siquiera tomando precauciones (\u00a1mira que avis\u00e9 de que \u00abSchoenberg\u00bb s\u00f3lo era una met\u00e1fora!) evitar\u00eda la indignaci\u00f3n de un pu\u00f1ado de honestos trabajadores de la m\u00fasica. Hay asuntos que, en cuanto se tocan (la madre, la patria, la Virgen del Pilar, Schoenberg), hacen brotar a los defensores del honor perdido como setas en oto\u00f1o.<\/p>\n<p>A mi anterior art\u00edculo, en donde planteaba el in\u00fatil problema de qui\u00e9n decide sobre el valor de una obra de arte y la terca resistencia del p\u00fablico a aceptar la m\u00fasica de Schoenberg (algo que no sucede con otros artistas igualmente exigentes), le florecieron las contestaciones. Muchas, asombrosamente, por parte de espa\u00f1oles que ejercen de maestros de m\u00fasica en Alemania. Parec\u00eda un coro de <em>Mois\u00e9s y Aar\u00f3n.<\/em> Sin embargo, algunos profesores desafinaban. Uno de ellos me acusaba de antisemitismo, lo que da idea de la solidez de su pensamiento. Me choc\u00f3 que escribiera \u00abSch\u00f6nberg\u00bb. Al parecer ignora que el compositor se quit\u00f3 la di\u00e9resis para distanciarse de la graf\u00eda alemana.<\/p>\n<p>M\u00e1s interesante era la carta de J. M. S\u00e1nchez-Verd\u00fa, cuya tarjeta de presentaci\u00f3n (profesor de Composici\u00f3n de la Robert-Schumann-Hochschule de D\u00fcsseldorf. Berl\u00edn. Rep\u00fablica Federal de Alemania) pod\u00eda parecer la de una marquesa de Seraf\u00edn a quien no conozca estas escuelas de la Alemania profunda. Sus argumentos, en cambio, eran interesantes porque compon\u00edan el arquetipo del <em>moderno prehist\u00f3rico<\/em> que todav\u00eda se agita en algunos ambientes detenidos en 1970. Me van a permitir un an\u00e1lisis, argumento por argumento, dado su valor pedag\u00f3gico.<\/p>\n<p>Comienza diciendo que mi art\u00edculo es \u00abun ejemplo de la libertad de opini\u00f3n que una democracia conlleva\u00bb, como si no le gustara nada, pero no hubiera m\u00e1s remedio que tolerarlo. Algo as\u00ed como si admitiera que las mujeres pueden llevar pantalones, aunque sea de mal gusto. Luego dice que Schoenberg es el equivalente de Mies en arquitectura, Joyce en literatura y Kandinsky en pintura. Un poco precipitado. Algo ha cambiado en el pante\u00f3n de las vanguardias hist\u00f3ricas desde 1950. Mies el silencioso y Schoenberg el expresivo no son equivalentes, sino opuestos. Y Joyce, reconstructor de Homero, no tiene la menor relaci\u00f3n con el armonista vien\u00e9s que deconstruye a Bach. A\u00f1ade el profesor: \u00ab(El art\u00edculo) Es una muestra m\u00e1s de la ignorancia, sobre todo musical, que nos rodea\u00bb. Deber\u00eda haber a\u00f1adido: \u00abIgnorancia de la que yo me he librado, y aqu\u00ed estoy, oh, Se\u00f1or, dando testimonio y repitiendo t\u00f3picos del Adorno de la posguerra\u00bb.<\/p>\n<p>Sigue luego una larga jeremiada sobre la ausencia de estudios musicales en Espa\u00f1a con la que estamos todos de acuerdo, ni musicales ni de ning\u00fan tipo, pero luego dice que \u00abes normal que al se\u00f1or Az\u00faa no le guste Schoenberg\u00bb, y ah\u00ed patina. No voy a defender mi amor por el vien\u00e9s porque es algo trivial, lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n no es un asunto de \u00abgusto\u00bb (como quisieran los idealistas), sino de aceptaci\u00f3n popular (como quieren los pragm\u00e1ticos). El profesor contin\u00faa aferrado al elitismo modernista, persuadido de que el gusto musical por Schoenberg es superior, digamos, al gusto musical por Sibelius. Con ese planteamiento agoniz\u00f3 hace medio siglo la est\u00e9tica soberanista, incapaz de aceptar que los productos art\u00edsticos no son la manifestaci\u00f3n de una Verdad Oculta y Superior, sino una propuesta para entrar en un juego social ritualizado. Los adornianos tienen problemas con el p\u00fablico, con el jazz, con Stravinsky, con la m\u00fasica de cine, con los juegos populares, que no tienen los benjaminianos.<\/p>\n<p>En lo tocante al p\u00fablico, otro espa\u00f1ol en Alemania protest\u00f3 indignado asegurando que cuando \u00e9l acude a un concierto de Schoenberg tiene grandes dificultades para encontrar entradas (\u00abincluso en Madrid\u00bb, dec\u00eda, como si fuera Puerto Urraco) y el teatro est\u00e1 siempre lleno hasta los topes. Seguramente se confunde de Schoenberg. Yo hablaba de Arnold, no de Jimmy Schoenberg. De todos modos, por profesionalidad period\u00edstica, hice una encuesta entre los programadores de Barcelona y fueron un\u00e1nimes. Cuando programan un Schoenberg, siempre lo equilibran con Britten, Prok\u00f3fiev, Falla o Mozart.<\/p>\n<p>Tampoco es decisivo: el CD relativiza la cuesti\u00f3n. Dado que tengo medio centenar de grabaciones de Schoenberg, eso significa que otros doscientos mil, tirando corto, tambi\u00e9n las tienen. Lo cual traslada el interrogante a otro lugar m\u00e1s noble. Ya que nos obligan a hablar del Schoenberg real y no del metaf\u00f3rico, digamos que emprendi\u00f3 una revoluci\u00f3n arm\u00f3nica a comienzos del siglo XX que ya hab\u00eda fracasado cuando se estableci\u00f3 en California a finales de los a\u00f1os treinta. El dodecafonismo es hoy una curiosidad hist\u00f3rica similar al <em>trobar clus.<\/em> Dudo de que los m\u00fasicos j\u00f3venes se empe\u00f1en en componer con esos mimbres, a menos que hayan decidido vivir eternamente de subvenciones p\u00fablicas. No obstante, \u00e9se es el aspecto m\u00e1s atractivo de Schoenberg: su fracaso (que no comparte con Webern y Berg). No se equivocaba Thomas Mann cuando lo eligi\u00f3 como s\u00edmbolo de la hecatombe germana. Su importancia <em>negativa<\/em> es indudable, ya lo dije en el art\u00edculo anterior, pero eso no lo hace m\u00e1s popular. Representa un final, no un comienzo.<\/p>\n<p>El profesor se desuela luego: \u00abReivindicar el arte de consumo de mayor\u00edas como indicador de lo que es bueno es tan banal que no merece ni respuesta\u00bb. L\u00e1stima. Ser\u00eda interesante conocer la respuesta. Sobre todo porque luego viene ese topicazo de que \u00abel arte exigente no es para mayor\u00edas\u00bb y que \u00abno cabe en las ofertas del supermercado\u00bb. Mi abuela estaba m\u00e1s al d\u00eda. La parte viva de la est\u00e9tica actual lleva a\u00f1os demoliendo el romanticismo con naftalina que se prolong\u00f3 hasta la escuela de Nueva York y Clement Greenberg. No puedo encargarme ahora de su tutela, bastante tengo con mis alumnos, pero por lo menos el profesor S\u00e1nchez-Verd\u00fa podr\u00eda leer el cl\u00e1sico de No\u00ebl Carroll <em>Mass Art<\/em> (Oxford, 1998). A lo mejor le ayuda a vivir con menos pretensiones y a respetar un poco m\u00e1s los supermercados.<\/p>\n<p>Este asunto de Schoenberg puede parecer esot\u00e9rico a muchos lectores de EL PA\u00cdS, lo que ya da idea del \u00e9xito del compositor y lo llenos que est\u00e1n los teatros donde se le interpreta, pero es asunto general y severo de una vieja escuela autoritaria. Por eso lo puse yo como ejemplo equivalente del concierto del Estatuto catal\u00e1n, otro modelo compositivo admirable, de fin\u00edsima inteligencia, elogiado por expertos y entendidos, novedoso y audaz, pero condenado a no ser aceptado por un p\u00fablico que no est\u00e1 para finuras de laboratorio, porquebastante tiene ya en su casa. Si tiene casa. No es el mejor momento para ensayar un nuevo despotismo ilustrado a la manera de la vanguardia del proletariado.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos presentarlo de este modo: hasta los a\u00f1os sesenta del siglo XX, era una verdad establecida que los juicios art\u00edsticos y culturales precisaban una preparaci\u00f3n t\u00e9cnica y cient\u00edfica, sin la cual no pod\u00eda ejercerse un juicio adecuado. Todav\u00eda hay compositores que justifican sus partituras diciendo que han usado modelos fractales o la serie de Fibonacci, como si no fuera suficiente o\u00edrlas. El proceso de transformaci\u00f3n de la vieja cultura burguesa en industria cultural, del Arte en espect\u00e1culo de masas y de las obras de arte en objetos del turismo global sit\u00faan las cosas en otro contexto. En el que, por cierto, no est\u00e1 de m\u00e1s darse una vuelta por la filosof\u00eda. La mejor amiga de las artes en estos momentos expansivos.<\/p>\n<p>Uno puede negar rotundamente el derecho de las masas a introducir los productos de las artes en su vida junto a la gastronom\u00eda y el f\u00fatbol, como exige nuestro profesor de m\u00fasica, pero esa manifestaci\u00f3n de impotencia est\u00e1 condenada a figurar junto a todas las posiciones reaccionarias de la historia. La exclamaci\u00f3n \u00ab\u00a1ya no pintan vacas, s\u00f3lo manchan las telas!\u00bb es una queja exactamente equivalente a \u00ab\u00a1cu\u00e1nta ignorancia, han pasado cien a\u00f1os y no aceptan a Schoenberg!\u00bb. Ambas quejas est\u00e1n diciendo: \u00ab\u00a1No entiendo nada de lo que est\u00e1 pasando!\u00bb.<\/p>\n<p>Desde los hermanos Schlegel sabemos que la democracia no le sienta bien al Arte (siempre que va con may\u00fascula, es el hegeliano). Como profetiz\u00f3 Benjamin hace casi ochenta a\u00f1os, la democracia ha matado al Arte. Por fortuna, eso ha liberado una legi\u00f3n de artes (gr\u00e1ficas, pl\u00e1sticas, sonoras, visuales, virtuales, corporales&#8230;) que se adaptan perfectamente a la democracia de masas. Con un \u00e9xito notable. Y ya iba siendo hora. No se ve\u00eda nada igual desde las ca\u00f3ticas fiestas de los Dada.<\/p>\n<p>Asunto totalmente distinto es que aceptemos, o no, la democracia de masas.<\/p>\n<p>F\u00e9lix de Az\u00faa. 9 DIC 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Triste atraso de los avanzados | Edici\u00f3n impresa | EL PA\u00cdS. Ya sab\u00eda yo que ni siquiera tomando precauciones (\u00a1mira que avis\u00e9 de que \u00abSchoenberg\u00bb s\u00f3lo era una met\u00e1fora!) evitar\u00eda la indignaci\u00f3n de un pu\u00f1ado de honestos trabajadores de la m\u00fasica. 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