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Categoría: Lingüí­stica

Escritos relacionados con el estudio científico de la Lengua.

¿Lo que no se nombra no existe? - febrero 9, 2018 por Agustín Barahona

Agustín Barahona«No se puede llevar adelante un movimiento social si está basado en sofismas. Cuanto más importante es una causa noble más y mejor preparado se ha de estar, porque de lo contrario uno puede ser el peor enemigo de aquello que pretende defender. Ceder el paso es muy importante, no sólo en circulación vial.

Si, como dice la Sra Calvo, «no existe lo que no se nombra» entonces las cosas no habrían existido hasta que no las hubiéramos descubierto, lo cual es un obvio dislate. Tampoco existiría esclavitud en un país de esclavos donde la mención de dicha falta de libertad estuviera prohibida por decreto, lo cual es también obvia –y dolorosamente– falso. Y, por poner un ejemplo en el que debería haber reflexionado la Sra Calvo antes de decir algo semejante, toda la estructura connotativa de la lengua tampoco existiría, por no quedar codificada y expresa, lo que es también una barbaridad.

Con éstas y otras elementales reflexiones parvularias se refuta esa idea 🙂 y otras muchas de naturaleza semejante que andan circulando por ahí con carta de filosofía, a pesar de no llegar a poder ser siquiera ni pseudofilosofía barata.

Ciertamente, debería todo el mundo hacer un curso básico de Debate Académico-Lógico para que fuera si no imposible sí extraordinariamente difícil que pudiera haber ideas absurdas y falaces que pudieran intoxicar la mente sin que las defensas educacionales acabaran con ellas antes incluso de que llegaran a existir.

Se vé claro que especialmente en el mundo hispanófono tal formación básica no existe…. seguramente por eso el problema «no tiene nombre», ¿verdad, Sra Calvo y Calva? 😉 » [Agustín Barahona]

Algunos en la Inspección Educativa NO DISTINGUEN entre documentos “a disposición” y “en acceso tutelado” - diciembre 24, 2016 por Agustín Barahona

Agustín BarahonaDIFICULTAN INJUSTIFICADAMENTE EL ACCESO A LA PROGRAMACIÓN GENERAL ANUAL

¿POR QUÉ SERÁ?

–cuando se ponen dificultades al acceso a un documento normativo-organizativo sin que haya justificación alguna para no darlo a sus destinatarios en copia informática es porque existen motivos invisibles–.

Algunos inspectores en el Servicio de Inspección Educativa de la CAM no parecen saber distinguir entre un documento “a disposición” y un documento “a disposición (condicional) restringida”, también llamado “en acceso tutelado”. La Programación General Anual (PGA) (véase nota 1) del CONSERVATORIO TERESA BERGANZA DEBE ESTAR A DISPOSICIÓN de la Comunidad Educativa, según dice el punto 4.4.4 de las Instrucciones de los Conservatorios Profesionales de Música de 2016-2017, sin embargo NO LO ESTÁ porque hay que ir a consultarla sin posibilidad alguna de fotografiarla o copiarla, SÓLO de lunes a viernes laborables de 10 a 13 (en un conservatorio vespertino). Eso cuando no se dice que es Jefatura de Estudios quienes en sus horarios dentro de este horario normativo de 10 a 13 lo van a mostrar, porque entonces el horario pasa de supuestas 15 horas a sólo 5 y media. Por si esto fuera poco, es obvio que si todos los padres de más de 500 alumnos, además de los cientos de alumnos mayores de edad, llegaran una mañana al conservatorio a las 10 y quisieran verla SERÍA IMPOSIBLE, por lo cual NO ESTÁ REALMENTE A DISPOSICIÓN sino a disposición restringida o bajo acceso restringido, LO CUAL ES, COMO POCO, IRREGULAR, como sabe el Servicio de Inspección.

Por lo tanto esa PGA NO está a disposición, como sí lo está la de otros conservatorios, como por ejemplo el de Arturo Soria, que está incluso publicada en formato PDF en internet. Así es, señores, algunos en el Servicio de Inspección Educativa parecen no saber distinguir entre un documento irrestrictivamente “a disposición” –lo que implica disponer de él en cualquier momento, es decir, en copia particular– y un documento cuyo acceso queda arbitrariamente restringido sin motivo legal justificable a un horario, a un lugar, a unas prohibiciones fotográficas y reprográficas –como si se tratara de un incunable– y bajo vigilancia de terceros, es decir, “a disposición (condicional) restringida” o “en acceso tutelado”, conceptos que cualquier bachiller sabría distinguir sin dudar (la expresión intransitiva “estar a disposición de” significa “Valerse de alguien o de algo, tenerlo o utilizarlo como propio”). Sólo un ignorante podría pensar que algo cuyo acceso está limitado bajo muchas condiciones, además injustificadas, puede estar “a disposición”, es decir, puede ser utilizado como propio.

Y bien, si además no existe ningún motivo legal para NO dar copia informática de la PGA nos preguntamos ¿cuál será el motivo por el que algunos en la Inspección Educativa protegen, contra las normas y contra los derechos ciudadanos, la voluntad del Equipo Directivo del Conservatorio Teresa Berganza de no permitir que la PGA esté a disposición “no restringida” de la Comunidad Educativa? Sólo para su información, el Inspector que corresponde al CONSERVATORIO TERESA BERGANZA, tal como allí mismo me informaron del nombre y como puede todo el mundo ver en la internet, es el mismo del caso del Colegio Valdeluz, D. Aníbal René Franco Martínez. De lo que podría deducirse: ¿será que no hay protocolos establecidos para dar copias informáticas y todos los que llevan haciéndolo durante décadas y que siguen haciéndolo a la fecha de hoy están infringiendo las normas?


 

Nota 1.- La Programación General Anual es la realización anual del Proyecto Educativo y entre otras muchas informaciones de carácter normativo e informativo, de conocimiento imprescindible, debe contener (véanse las Instrucciones que rigen anualmente los conservatorios profesionales de música de la CAM, la LOE, la LOMCE, etc), entre otras varias cosas: los criterios pedagógicos y organizativos que se hayan seguido para su elaboración; el plan de orientación del centro; la planificación general de actividades artísticas y extraescolares que el centro vaya a realizar; la previsión de actividades que los profesores vayan a realizar durante el curso, así como las actividades complementarias y extraescolares de los Dptos y actividades interdepartamentales; las actividades de las agrupaciones instrumentales; una memoria administrativa elaborada por el Equipo Directivo en la que se incluirá el documento de organización del centro (DOC), el proyecto del presupuesto del centro y la situación de las instalaciones, edificio y equipamiento; los criterios para la distribución de las aulas, el acceso al material y el préstamo de instrumentos; el plan de trabajo del coordinador TIC; el horario general del centro y los criterios pedagógicos que se han tenido en cuenta para su elaboración. Como se ve, es un documento fundamental para el uso de la comunidad educativa anualmente.

¿Si una palabra no está en el diccionario de la RAE no vale o no es español? - diciembre 10, 2016 por Agustín Barahona

Agustín Barahona«He escuchado muchas veces que tal o cual palabra no es válida o no es español porque no está en el diccionario de la RAE. Esto es falso e indica claramente que las personas que lo dicen o bien no estuvieron en clase el día que explicaron lo que voy a “recordarles” seguidamente o bien estaban pensando en cosas más hormonales. Después, cuando llegabas a la universidad, era inevitable que a quien pudiera no tener claras estas cuestiones elementales de colegio, u otras igualmente básicas, se le mirara como a un extraignorante extraviado. Pero con la rápida ayuda de sus compañeros hacíamos que su ignorancia durara poco, como ahora vais a ver 😉

Para aclarar este tema tenemos que explicar muy básica, simplificada y resumidamente dos cosas: cómo incluye términos el diccionario de la RAE y cómo se forman las palabras del español.

diccionario de la lengua española (23ª ed.)-9788467041897Las personas despistadas de las que hablo seguramente no saben que, aunque en el diccionario de la RAE se pueden deducir indirectamente algunas normas básicas fruto del análisis sincrónico semántico en un momento dado, ya no es, como antaño, un diccionario educativo normativo-prescriptivo donde se den las reglas para que una palabra pertenezca o no al español –para eso está la gramática del español, que sí es educativa y normativa como resultado del estudio del comportamiento inherente del lenguaje como un sistema natural–, donde el significado de un término u otro haya de ser realmente el que aparece allí reflejado (sí, no se me asusten, ahora lo explico), sino que, más bien por motivos políticos que científicos, es ahora un diccionario descriptivo de uso. Esto es, lo que recogen las academias de la lengua –que hace tiempo que son en plural y no hay una sola academia– en su diccionario, por tanto, es teóricamente el repertorio de términos que en cada país hispanófono se usan estadísticamente más junto con el significado que dan a cada uno de ellos sus hablantes en su uso durante la comunicación, independientemente de que el término o su uso sean correctos –actualmente para ver el significado real de términos hay que acudir a diccionarios o manuales especializados–. Esto quiere decir que si un suficiente número de hablantes de repente comienza a utilizar la palabra «mazo» con el significado de «muy o mucho» aunque éste no sea el significado real de la palabra acabará por incluírse así en el diccionario de la RAE. El modo en que las academias incluyen los términos y significados en su diccionario se supone que garantiza que estos términos y sus significados son reales y suficientemente representativos como para ser incluídos en el diccionario. Por lo tanto la finalidad del diccionario de la RAE no es dictar qué palabras son correctas o no en el uso del español y sus significados sino facilitar que se pueda saber en cualquier circunstancia el significado que se le da a una determinada palabra en la calle. Si eso es o no lo conveniente lo dejaremos para otro artículo.

Por otro lado, el español es una lengua que, como todas, está constituída de una serie de conjuntos de herramientas, donde las categorías más grandes a los efectos de lo que explico en este pequeño artículo son, resumiendo grosso modo, sus reglas morfosintácticas y su léxico. La morfosintaxis, para entendernos rápido, estudia y maneja cómo se relacionan todas las unidades con significado para poder formar sentido en unidades mayores. Aunque suele decirse que la unidad mínima de una lengua a nivel de significado es la palabra no es cierto: es el morfema, puesto que es articulable y su permutación varía el significado de la palabra –en realidad deberíamos decir que es el monema, pero estamos simplificando conscientemente en aras de la didáctica, porque el tema es algo más complejo y sólo queremos mostrar sus aspectos relevantes para este artículo–. Por ejemplo, los morfemas “-a” y “-o” varían el significado con el lexema “niñ-“, lo que prueba que esos morfemas tienen por sí mismos significado. El diccionario recoge de entre el repertorio de morfemas aquellos que sirven para crear palabras nuevas. Por ejemplo, el morfema “extra-“ aparece recogido en el diccionario porque sirve para formar palabras españolas donde ese componente aparezca prefijado con el significado o bien de «fuera de» –este primero es el que he usado al comienzo para la palabra «extraviado», es decir, «fuera del camino»– o bien de «sumamente» –este último es el que he escogido en mi primer párrafo para usar la palabra española que no aparece en el diccionario de la RAE «extraignorante»–. A la morfosintaxis, pues, compete las reglas para la creación de todas las palabras en un idioma.

Resumiendo, el diccionario de la RAE no recoge todas las palabras posibles en el español, sino sólo las que se usan en un determinado porcentaje y del modo en que se usan, así como los morfemas que permiten crear nuevas palabras españolas. Eso quiere decir que usando la riqueza combinatoria de las reglas morfológicas del español podemos crear cuantas palabras españolas nos sean necesarias, con la única limitación de que, como la lengua es económica por naturaleza –tiende a eliminar redundancias y a resistirse a admitirlas–, si un significado concreto tiene ya reservado en la lengua una palabra concreta no tiene sentido crear una nueva –a no ser que comporte alguna notoria ventaja para la lengua sobre la otra palabra–, y el hacerlo sólo puede significar la mayoría de las veces un profundo desconocimiento de su propia lengua por parte de quien así actúe. De ahí que para no acabar volviéndonos locos todos manejando repertorios léxicos interminables y redundantes –más propios de los aislamientos sociales provenientes de aislamientos geográficos en el pasado e impropios de un mundo globalizado donde todos tenemos la información de casi todo a mano–, debemos respetar las reglas básicas de la lengua y debemos usarla, como debemos usar todo, del mejor modo posible, es decir, de un modo lógico y cultivado, conociendo cómo funciona de modo natural. Cuanto más se lee literatura de calidad más léxico rico y cualitativo se posee y, por lo tanto, mejores capacidades para describir, por una parte, el mundo en que nos movemos y, por otra, nuestro modo de relacionarnos con él a través de nuestras ideas, emociones y sentimientos. Y si nos damos cuenta de que algo que existe no ha sido aún particularizado por el uso de una palabra es el momento para hacer nacer una nueva palabra española, un neologismo, siguiendo las reglas inherentes al español. El fruto siempre será lengua española.» [Agustín Barahona]

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