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Mes: marzo 2017
¿PASTEUR SE EQUIVOCABA? - marzo 7, 2017 por Agustín Barahona
Galaxia interior: la imagen más detallada de una célula humana

¿ES CORRECTA LA IDEA DE PASTEUR DE LA ASÍ LLAMADA «LEY DE LA BIOGÉNESIS» QUE REZA QUE «TODA VIDA SALE DE VIDA», A LA QUE SE AGARRAN LOS CREACIONISTAS?: NO

«Esta idea, muy popular durante un tiempo, surge como conclusión final de la demostración de que no existía la generación espontánea en la que se creía desde que Aristóteles la había formulado (¡el viejo Aristóteles!, ¡tan falto el pobre de medios –de microscopios en este caso– y sin embargo tan sobrado de ideas interesantes pero no contrastadas!). Pasteur demostró mediante el microscopio que existían pequeñas vidas, «micro-bios», pequeños seres vivos que eran los que se encargaban de generar la descomposición de los cadáveres, y otras muchas cosas que se sospechaban pero que no habían podido demostrarse hasta que no pudimos alcanzar, gracias a la ciencia, esa fase tecnológica.

Dicho esto, no es menos cierto que esa frase de cabecera, «toda vida sale de vida», no debería haber sido así formulada por la imaginería popular –Pasteur y sus colegas sabían de sobra que a lo que querían referirse no era exactamente lo que esa inadecuádamente célebre frase decía como supuesto resumen–, pero entonces, en aquella época, se pensaba en la semblanza general que efectivamente la vida provenía siempre de la vida y por eso nadie puso reparos a lo evidentemente inadecuado de su contenido.

Tiempo más tarde, cuando la ciencia continuando en la colaboración del desarrollo de la tecnología se dispuso a sí misma de mejores medios aún para estudiar la materia, se estableció que la unidad de la vida era la célula (de céldula*>céllula*>célula, «pequeña celda», en latín). Eso quiere decir que según los requerimientos científico-filosóficos de aquel momento para definir lo que está vivo, es decir, que nace, crece y se reproduce –actualmente los requerimientos son ligeramente distintos y perfilados de otros modos–, lo primero de lo que podía afirmarse que lo estaba era la célula.

Sin embargo, a poco que lo pensemos, esto implica inmediatamente que la célula es algo vivo compuesto por cosas que no están vivas, ya que la célula tiene partes internas y funcionales que la constituyen (véase en la clásica imagen adjunta). Hoy día a nadie le cabe duda de esto –o no debiera caberle, por la obviedad– porque además sabemos que la materia está formada por lo que hoy llamamos átomos y partículas subatómicas que tampoco están vivos.

Todo esto quiere decir que cuando se da la suficiente complejidad funcional de combinación de sistemas a partir de los materiales básicos e inertes de la realidad –combinatoria restringida por la forma que aporta el número–, la vida aparece como lo que llamamos un fenómeno emergente, es decir, un fenómeno cuyas características sólo aparecen como propiedad del sistema y cuyas partes del propio sistema constituyente no lo poseen. Así pues, «la vida siempre proviene de la no-vida».

Hasta donde sabemos 😉 » [Agustín Barahona]

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