Escritos publicados en la red social Facebook.
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«Dicen que eres realmente libre cuando del total puedes elegir lo que quieras, no entre sólo lo que otros seleccionan para ti. Nunca he entendido por qué para el porcentaje de la declaración anual de la renta que te ofrecen optar a donar a la iglesia o a una ONG no te ofrecen también –o «en vez de»– la posibilidad de donártelo a ti mismo para tu jubilación. Y menos ahora, tal como estamos y buscando prescindir de lo innecesario e injustificable. Me da la impresión de que si donde pone «iglesia» sustituyeran por «jubilación propia», este país tendría algún que otro problema económico ciudadano menos (hay por ahí quienes dicen incluso que si no se diera dinero a la iglesia podríamos jubilarnos a los 60 años, y si uno hace números…). No entiendo realmente qué le debe el Estado Español a la Iglesia en pleno siglo XXI y, lo que es peor, qué le debemos los españoles como nación como para tener que seguir financiándola en parte. ¿Nos están diciendo que hay que ajustarse a los tiempos que corren –¡y cómo corren!– para justificar los recortes y sin embargo las relaciones con la iglesia católica en un Estado aconfesional no pueden finalizarse definitivamente en virtud de un ajuste a estos tiempos que nos ha tocado vivir? Por esto y por muchas otras cuestiones en las que no voy a entrar ahora solicito a los políticos que la próxima declaración de renta se ajuste a los nuevos tiempos también en este sentido.
Y, por supuesto, insisto, solicito también que cualquier recorte en nuestra capacidad adquisitiva sea aplicado ejemplar y proporcionalmente primero a los sueldos de los políticos. Con cuentas claras y públicas y normas que permitan que se apliquen a todo el mundo dichos recortes proporcionales, no sólo a los que tienen su nómina controlada por ser funcionarios. Y que de no hacerse así utilicemos todos los medios que el Estado de Derecho pone en nuestras manos para no dejar que esos políticos puedan volver a conciliar el sueño hasta que no apliquen, como mínimo, este principio de ejemplaridad y proporcionalidad o hasta que sean cambiados en elecciones generales anticipadas. Y que esto se repita hasta encontrar unos políticos que hagan honradamente las cosas, así nos cueste la vida entera encontrarlos. Si todos participáramos proporcionalmente por igual de las ganancias y pérdidas en esta «crisis» este país sería mucho más fácil de gobernar, en el sentido grande y antiguo del término, y el esfuerzo económico sería mínimo.» [Agustín Barahona]
Hagamos todo tipo de votos y ensalmos para que no nos pongamos enfermos, porque si nos ocurre tal desgracia, desde el 1 de enero próximo, a ésta habrá que sumarle la de tener el tipo de po(muy)líticos que nos gobiernan.
Parece ser que regresamos a tiempos (pre)histéricos [sic], donde para fomentar que tus virus –que parece ser que son conscientes de tus necesidades laborales y actúan sólo para fastidiar– aceleren su proceso de dispersión y muerte, mientras esto no ocurra a ti te pagarán sólo el 60% de tu sueldo (!) si tu enfermedad no está catalogada como «laboral».
Pero lo más «simpático» es que el engaño deliberado de la Aguirré surtió efecto, ya que tan es así que la gente cree que los profesores sólo trabajamos 18 o 20 horas en vez de las 37,5 que realmente trabajamos desde al menos 1987, puesto que los periódicos se atreven a publicar que «ahora» nos van a «obligar» a trabajar las 37,5 horas que ya trabajamos desde la OM de 31 dejulio del 87 y por la que (citada al pie de la letra en el artículo) venimos rigiéndonos hace casi 25 años (viva la profesionalidad de los periodistas). Y otras lindezas… (véanse) http://www.20minutos.es/noticia/1254363/0/Aguirre/sueldo-funcionarios/bajas-laborales/
Si tuviera el humor y fé necesarios estaría dispuesto a apoyar a cualquier grupo político en cuyo proyecto de resolución para los problemas de España tuviera por una de sus obligaciones fundamentales el principio de proporcionalidad. Lamentablemente, acabo de oir el discurso del candidato a presidente de todos los españoles y por ninguna parte he podido oir algo que, como digo, es para mi fundamental: garantizar que se causen los perjuicios o beneficios que se causen van a ser proporcionales a todos los bolsillos. Es decir, que si alguien propone que para resolver los problemas de España yo tengo que ajustarme el cinturón un 10% el partido o gobierno que lo proponga tiene que ajustarse ese mismo 10% el cinturón en cada uno de sus miembros…¡por lo menos!, ya que se supone que el político sólo puede ser eficaz siendo sabio, coherente pero, fundamentalmente, ejemplar.
La ausencia de promesa de dicho principio de proporcionalidad ¿ha sido un desperdicio de oportunidades o mas bien un crudo ajuste a la presente y futura realidad? Ojalá el candidato no lo haya dicho porque se lo tenga guardado como un conejo en la chistera para hacer de ello su aparición estelar en el momento adecuado, mediático y ejemplar. Pero si no ha sido así, mal futuro auguraría a los españoles mientras la ahora llamada clase política (cuyo papel en la Revolución Francesa era ostentado más o menos por aquella curiosa nobleza) siga siendo una clase artificial e injustamente privilegiada, perjudicante de todos nuestros intereses individuales y nacionales, así como estorbante de cualquier procedimiento que pueda dar al traste con todo lo viciado que ella representa. Ojalá todo esto deje de ser así, como digo; pero de momento me da la impresión de que no tenemos nada que nos permita siquiera dudar sobre si cabe alguna posibilidad de redención o enmienda. ¿Estaremos equivocados todos menos los políticos?
Agustín Barahona