Miscelánea y material no clasificable en los otros apartados.
Miscelánea y material no clasificable en los otros apartados.

Las condenas judiciales a funcionarios de los cuerpos de seguridad acostumbran a ser espinosos. Lo son fuera y dentro del propio Cuerpo debido a la mala imagen que generan y a la consabida alarma social que se deriva como consecuencia del incongruente cambio de papeles que convierte al bueno en amigo de los malos.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) no permanece ajena a esta situación y, sin evitar mirar hacia otro lado, hace pública la necesidad de endurecer las leyes para que sean más contundentes contra funcionarios y políticos corruptos “porque los ciudadanos no pueden percibir que todo sale gratis”, indican.
Una denuncia que se hilvana directamente con una noticia que esta misma semana llevó a portada El Faro: la Audiencia granadina condenaba a un agente de la Guardia Civil después de que éste se conformara con la pena lo que supone asumir su implicación en el delito, en este caso, el de colaboración con una banda de narcotraficantes.
“En la Guardia Civil no se puede acceder con antecedentes pero si eres narcotraficante y guardia civil o funcionario y te condenan es posible que puedas seguir siendo guardia civil. Esto es una incongruencia, un absurdo que debe corregirse. ¿Qué hay que hacer primero ingresar y después hacerte delincuente?”, critica la asociación.
No solo pasa esto en el Instituto Armado. Hay un sinfin de casos de policías locales o nacionales condenados en firme por delitos que no llevaban pareja una inhabilitación y que, tras cumplir la pena y el consabido expediente vía aplicación del régimen interno, siguen en el Cuerpo. (continúa leyendo en el artículo)
vía AUGC pide “mano dura” contra los guardias que sean condenados – El Faro Digital – Ceuta y Melilla.
Lágrimas de vergüenza
Maximiliano Diego | Salud Diario | 11/04/2014
Miembro de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca (ADSP)
Soy médico; cardiólogo, de esos que ponen muelles a los pacientes cuando sufren un infarto. Nuestro trabajo me encanta, pero recientemente salí del hospital un poco más triste que antes.
Un paciente que ya habíamos atendido previamente ingresó de nuevo con un segundo infarto y, al mirar sus arterias, encontramos que el stent, el muelle, implantado unos meses antes, se había trombosado, provocando un segundo infarto mucho más grave que el primero.
Mientras intentábamos reparar de nuevo su arteria enferma, nos aseguró que seguía tomando sus pastillas, pero la relación entre la trombosis de prótesis endovasculares y el abandono del tratamiento es tan alta que, ante nuestra insistencia, terminó por reconocer que lo había dejado dos meses atrás. La situación es muy sencilla: no tiene trabajo, cobra exclusivamente los cuatrocientos euros de la ayuda extraordinaria para desempleados y el tratamiento le costaba más de cien euros mensuales. Tiene mujer, sin empleo, y un hijo pequeño.
“O comemos, o tomo las pastillas”.
Allí mismo, este hombre se puso a llorar. Lágrimas silenciosas, sin aspavientos. Lloraba de miedo ante la proximidad de la muerte o de algo peor; pero, sobre todo, lloraba de vergüenza, de tener que mentir a su médico porque no se atreve a reconocer que no tiene suficiente para pagar el tratamiento que éste le receta.
Durante el último año, hemos visto esta misma situación en repetidas ocasiones. En demasiadas, creo. Nunca antes, en muchos años de ejercicio profesional, nos habíamos encontrado con algo así. Además, si todo se redujera al dinero, el gasto sanitario que supone una trombosis de stent supera en muchas, muchas veces el gasto farmacéutico del tratamiento complementario.
No es él quien tiene que llorar de vergüenza. No lo es.

Presionan a Mario Draghi para que no combata la deflación en la eurozona. Se niegan a perder dinero con los impagos que tienen con ellos el Estado y las empresas españolas
Christine Lagarde (FMI), Olli Rehn, Joaquín Almunia… se han mostrado ya favorables a que el Banco Central Europeo tome medidas para luchar contra la deflación en la eurozona. Pero sigue sin mover ficha. Y es que el principal bloqueo con el que se encuentra ahora mismo Draghi es un frente liderado por Alemania, Holanda y Austria. (continúa leyendo en el artículo)
vía Merkel se alía con Holanda y Austria para que el BCE castigue a España por la deuda.