Miscelánea y material no clasificable en los otros apartados.
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La sanidad de Cospedal: cuela en el quirófano a la mujer de su consejero y cita para julio de 2015 un caso urgente
La esposa del titular de Educación y Cultura se salta la lista de espera y es operada antes que 300 pacientes de Albacete, que aguardan más de un año a ser intervenidos
CARLOS ISERTE / TOLEDO | 05/12/2013
Nepotismo y despotismo puro y duro. O lo que es lo mismo: sanidad para el pueblo, pero sin contar con el pueblo. Así se puede definir los hechos ocurridos en Albacete, donde María Fernanda Gómez Martínez, esposa del consejero de Eudación y Cultura de Castilla-La Mancha, Marcial Marín, hombre fuerte del Gobierno de María Dolores Cospedal, se saltó todas las listas de espera posibles para ser intervenida de una hernia discal, cuando trescientas personas con distintas dolencias aguardan hasta más de un año a pasar por los desbordados quirófanos de los colapsados hospitales castellano-manchegos, que no dan abasto a atender a cien mil enfermos, pendientes del teléfono o del cartero que les anuncie su inminente intervención quirúrgica, o ser llamados a una consulta diagnóstica. Datos, por cierto, ofrecidos por el propio consejero de Sanidad, el polémico José Ignacio Echániz, a quien el PSOE acusa de haber maquillado los resultados, ocultos a la opinión pública durante 365 días, cuando su publicación es obligatoria por ley todos los meses.
“Mi mujer tenía fuertes dolores”
Pero claro, la esposa del consejero Marín “tenía fuertes dolores de espalda”, ha reconocido el titular de Educación a la Cadena Ser, quien ha dado a conocer esta nueva cacicada, para desmentir posteriormente haber “hecho alguna gestión”, limitándose a respetar “los criterios médicos”. Sea como sea, el caso es que la esposa del consejero Marín fue incluida en la lista de espera quirúrgica del Hospital Universitario de Albacete el 8 de octubre de 2012, para solo 15 días después ser operada por el jefe del departamento de Neurocirugía y 24 horas después de la intervención recibió el alta médica.
“¿Y los dolores de los otros 319 pacientes?”
Según la Ser, en el momento en que se programó la operación de la esposa del consejero, “el departamento de Neurocirugía del hospital de Albacete tenía 319 pacientes esperando a ser intervenidos. 38 de ellos superaban el año de espera, 60 sobrepasaban los 300 días y 140 pacientes llevaban más de 150 días aguardando la cita”. Aún es más, una veintena de pacientes de la lista de espera en Neurocirugía habían sido diagnosticados con la misma patología (hernia discal) que la mujer del consejero y llevaban esperando más de un año a su intervención. “Pero el dolor de éstos era de segunda, o de tercera”, reconoce a ELPLURAL. COM un médico del hospital de Albacete.
Escándalo tras escándalo
Y es que la sanidad en Castilla-La Mancha “está hecha unos zorros en general, y un escándalo en particular en Albacete”, dicen las mismas fuentes, quienes nos recuerdan que el mismo médico que operó a la madre del gerente del hospital de Hellín, desplazando hasta este centro instrumental, equipos y demás logística, lo que provocó la dimisión del directivo, más tarde detenido por supuesta falsificación, es el mismo que ha intervenido a la esposa de Marcial Marín. “A este compañero, Vicente Calatayud, nadie le pide explicaciones”, lamenta el facultativo consultado por este periódico.
Una resonancia urgente para dentro de dos años
Esta es la sanidad de Cospedal, dicen desde el PSOE, “por un lado cuela a los allegados y por otro incumple la Ley de Garantías que la obliga a dar unos plazos y a publicar las listas de espera”. Plazos que en ocasiones llegan al año y 8 meses, como así le ha sucedido a un paciente de Ciudad Real, que para una resonancia magnética urgente, pedida por el médico que le atiende, el Gobierno de la secretaria general del PP lo cita para julio de 2015. Y como no es broma, ELPLURAL. COM aporta el documento que así lo acredita.
“El negocio de Cospedal”
La situación es insostenible, según el PSOE, que pedirá la urgente comparecencia de los consejeros de Sanidad y Educación. En este sentido, el líder del los socialistas castellano-manchegos, Emiliano García-Page, tiene claro que “Cospedal ve la Sanidad como un negocio”, añade, “nos intentan vender los Mundos de Yupi en las listas de espera, pero son mundos de yuppies”. En parecidos términos se expresa el portavoz de Sanidad del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha, Fernando Mora, que en declaraciones a este medio ha dicho que: “Les quitan los derechos a los ciudadanos para quedárselos ellos”.
«¿UN SISTEMA EDUCATIVO COMO EL FINLANDÉS ANTES DE UN CAMBIO DE SISTEMA POLÍTICO? – Por lo leído, para poder implantar en España un sistema como el finlandés habría que, en pocas palabras, o bien ser finlandeses o bien cambiar el sistema político para que con el tiempo cambiara la ciudadanía su ADN cultural y, consecuentemente, de modo natural llegáramos a un sistema educativo eficaz. ¿No es eso? ¿O creéis que si se implantara ahora mismo un sistema educativo como el de Finlandia realmente se sostendría y cambiaría la realidad cultural española? Yo ahora mismo no veo cómo podría implantarse sin pasar primero por un necesario y urgente cambio de sistema político que impidiera la posibilidad de todas las perversiones que nos afligen en éste, a no ser que se me escape algo. Tal como estamos, sería virtualmente imposible conseguir siquiera los mínimos del sistema de educación finlandés, porque me da la impresión de que reside en un determinado tipo de cultura, non viceversa. Pero ya digo que puedo estar equivocado y admito todo tipo de sugerencias para llegar a un sistema educativo así, porque como profesores, al crear un mundo mejor los primeros beneficiados seríamos nosotros mismos, como siempre suelo decir a mis alumnos.
Por ejemplo, pensadlo para estos momentos: ¿cuáles serían en España los contenidos científicos de esa carrera de 3 años y del máster de 2 que se realizan en Finlandia?, ¿cuáles serían las cribas para filtrar a los que llegaran a dichos estudios y quiénes –ahora mismo– detentarían el poder y el conocimiento para cribar a los que pueden ser profesores y a los que no? ¿Sería apelable la decisión? ¿Qué garantías de justicia tendría el sistema de apelaciones si lo hubiera? ¿Qué sistema educativo previo permitiría validar que las notas obtenidas para esa carrera de magisterio son de confianza como para que la calificación de 9/10 sean realmente un justo 9/10?, ¿serían igualmente apelables dichas notas en un contexto de justicia demostrable, público y transparente? ¿En qué consiste el criterio de «sensibilidad social» que debería requerirse al profesor, quién lo determina, cómo se mide su grado en una entrevista, quién está cualificado para tal medición y cómo podrían apelarse los resultados igualmente? ¿Qué sistema de formación intradomus habría que sostener para que los niños estuvieran adecuadamente preparados para poder abordar con aprovechamiento el sistema educativo al empezar a los 7 años y que no chocara además con doctrinas supercheras religiosas? Etc, etc, etc.
Podríamos seguir hasta el final cuestionándonos todo sanamente y nos daríamos cuenta de que para poder abordar cualquier sistema educativo que tuviera garantías de justicia ***antes tendríamos que garantizarnos la justicia a nosotros mismos***. Digo en lo práctico e inmediato. Fuera de ello es un pez que se muerde la cola y habría que abordarlo todo simultáneamente, pero el proceso no lo verían terminado ni nuestros nietos, aunque si lo vieran nuestros biznietos habría valido la pena el lento y agotador esfuerzo de cambiarlo sin cambiar antes la cultura –si es que tal cosa es posible– para procurar que educación y cultura se cambien entrambas a lo largo de unos siglos. Tampoco sería mala idea, ***pero el desgaste sería atroz y los post-líticos de tipo actual querrían impedir por todos los medios que se llevara a cabo***. Y entonces volvemos a mi planteamiento base y vuelta a empezar: ¿Se puede cambiar la educación sin cambiar antes el sistema que garantice la calidad real de la educación, su justicia de gestión y su independencia política?» [Agustin Barahona]