Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.
Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.
Pimentel, Abascal, Vidal-Quadras, Marcelino Oreja… El PP está perdiendo «a pollos» [sic] [Agustín Barahona]
Parece mentira ver cómo trata el PP a su electorado, como si fueran imbéciles etimológicos que son capaces de creerse que el cielo es naranja aunque lo vean azul –porque tal es claramente lo que se pretende–. Los del PP dicen ser los salvadores de la patria, los únicos posibles además –hay que tener rostro–, y para ello vuelven a insistir en una cosa que quedó demostrada ya como falsa desde el primer momento en que lo intentaron –¿quizá confían en la escasa y volátil memoria histórica del pueblo español?–, a saber, que se encontraron con una situación mucho peor de lo que esperaban y que eso les motivó para no sólo no cumplir con su programa electoral –por el que un porcentaje elevado de españoles le votaron– sino hacer exactamente lo contrario en la mayoría de los casos. Todos sabíamos que las subidas de impuestos y los robos variados a que nos han estado sometiendo se deben no a ninguna guerra o catástrofe natural que haya ocurrido en España o en el resto del mundo, pues el dinero es el mismo que antes de que todo este circo empezase y no ha salido del planeta, sino a que unos pocos decidieron que eso fuera así para su propio lucro descarado en perjuicio del resto, por lo que en el momento en que necesitaran otra vez del pueblo español para poder ser reelegidos –contra toda lógica y pronóstico– harían todo tipo de tejemanejes de teatro infantil para intentar hacer creer que la bonanza había llegado gracias al esfuerzo no de los que se asfixian en medio de la ruina que han provocado sino «de los que más tienen» [sic] y que había llegado ya por fin el momento de bajar impuestos y cumplir el programa electoral defenestrado siempre por culpa de los demás. Estaba totalmente cantado desde el primer segundo. Señoras y señores: ¡bienvenidos a las elecciones más obscenas presentadas en los últimos años!, ¡pasen y vean!

«Los compositores que dicen que la gran música no sirve para el cine porque destruye la película parece más bien que estuvieran intentando justificar sus propias limitaciones que hablando de una regla lógica y constatable. Por un lado, intentan con ello descatalogar de ‘gran música‘, sin ninguna justificación o demostración analítica, la de todas las obras maestras del séptimo arte que han sido reconocidas como tales por los especialistas de música culta y premiadas en diversos certámenes. Y, por otro lado, están asumiendo que los grandes compositores no pueden crear gran música o bien porque ésta no debe supeditarse a nada más que a sí misma, como si no fuera posible crear gran música que se ajuste a las necesidades de una narrativa –lo cual es falso, pues es perfectamente posible, sólo que es muchísimo más difícil que hacer música independiente, siendo un poco la postura de la zorra de Esopo que decía que no valía la pena esforzarse en conseguir las uvas porque estaban verdes–, o bien porque fuera imposible que pudieran convivir dos obras de arte en perfecta simbiosis contando una misma historia en un mismo escenario e interpotenciándose la una a la otra. Un verdadero músico con oficio puede hacer todo esto y mucho más, tal como la historia del cine se ha encargado de demostrar.» [Agustín Barahona]