Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.
Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.

«No entiendo por qué intentan disfrazar de problema político a algo que es clarísimamente un problema legal. Sería un problema político si las reglas del juego no hubieran sido aceptadas por los catalanes en su momento, pero no fue así, a pesar de que tuvieron todas las oportunidades de hacerlo. Es de delincuentes sinvergüenzas estar constantemente intentando desestabilizar España para sacar provecho a ese caos y así intentar ocultar la miserable realidad política. Los problemas legales se resuelven dentro del marco de la ley. La corrupción no se resuelve jamás con más corrupción, porque lo único que se garantiza con ello es que se perpetúe. » [Agustín Barahona]

«Me hace gracia y a la vez me da pena cuando alguien repite que tal o cual cosa es verdad –a pesar de que para cualquier persona racional pueda ser obvio que no tiene por qué serlo o, directamente, que no lo es– sólo porque la dice supuestamente un científico o un grupo de ellos, y ni siquiera se molesta en comprobar que lo que está repitiendo es cierto.
Aunque muchas veces basta simplemente interesarse por el statu quo del tema, al margen de la supuesta autoridad de los supuestos científicos que dicen apoyar tal o cual cosa, para este método de comprobación, por supuesto, se requiere tener conocimientos adecuados para poder documentarse y juzgar las publicaciones que al respecto pudieran haberse hecho.
Sin embargo, la mayoría de las veces ni siquiera hace falta entrar en el meollo para ver si lo que se dice es verdad sólo porque lo digan supuestos científicos, ya que comprobarlo es tan fácil como usar la lógica y buscar con paciencia al menos la acreditación de los supuestos científicos, que en la inmensa mayoría de los casos chocantes es falso que lo sean y en una casi infinitesimal minoría suele ser cierto que lo son… pero de algo ajeno a lo que aporta su nombre –por ejemplo, un médico haciendo afirmaciones sobre física cuántica–, con lo cual el presunto prestigio de su autoridad, que de por sí mismo es una falacia que jamás debe aceptarse como argumento, no vale nada.» [Agustín Barahona]
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«No sé qué hace el gobierno buscando urnas y papeletas en Cataluña en pleno siglo XXI ignorando que es precisamente una empresa catalana la que permite a los estadounidenses y a otros países votar por internet en sus elecciones. Por eso las hipotéticas dificultades ya están resueltas empíricamente de antemano y, por ejemplo, los independentistas podrían probar sin problemas que a cada DNI –electrónico o no– corresponde un voto y sólo uno, sin trampa ni cartón. Y si me apuran, ni siquiera hace falta que estén en Cataluña los servidores telemáticos para que la gente pueda votar por internet, ya que pueden estar en cualquiera de los muchos países donde la justicia española no tiene alcance jurídico alguno para impedir la votación. Así que la solución no va ni jamás ha podido ir por el lado de impedir un campo al que no se le pueden poner puertas.
Sólo un gobierno memo e inepto creería que es impidiendo una votación del siglo XXI, algo imposible en regímenes democráticos por muy ilegal que sea, como se puede hacer entrar en razón a un grupo irracional de payasos delincuentes incapaces de enfrentar y resolver los problemas de Cataluña con honestidad –porque no es ése el cometido que tienen– hasta el punto de que para intentar taparlo son capaces de montar un circo hazmerreir de proporciones internacionales. Sólo una ciudadanía inepta podría creer que un país conseguido por medios delincuentes de guante muy negro podría garantizarles ser un estado de derecho en el que poder vivir tranquilos, sin que nadie en su seno decidiera imitar el golpe de estado secesionista para, con el mismo falso derecho apelado, hacer más trocitos de su supuesta soberanía en cualquier momento.
A todos nos gustaría ser independientes de los malos gobiernos, pero la independencia no se consigue con deshonestidad y mañas de baja estofa.» [Agustín Barahona]