
«LA ZORRA DE ESOPO EN MÚSICA – Hay artistas del sonido que dicen preferir no crear cosas bellas o emocionantes porque alegan que entonces todo sería «muy fácil» –como la zorra de Esopo decía que si no cogía las uvas a las que no alcanzaba era «porque estaban verdes»– 🙂 Nada más falso, pues lo que es muy fácil realmente es jugar a hacer ruidos y cosas feas e indiferentes sin sentido cuya perfección o contenidos nadie pueda juzgar o argumentar. Sin embargo, componer una «Pasión según San Mateo» de Bach, una «9ª Sinfonía» de Beethoven, una «4ª Sinfonía» de Brahms, una «Tetralogía» de Wagner, una «6ª Sinfonía» de Tchaikowsky, un «Pájaro de Fuego» de Stravinsky o una «5º Sinfonía» de Shostakovitch fué harto complicado. Y además, cualquier intento de composición en estos lenguajes estéticos y emocionantes, perfectamente inteligibles como música para el gran público, si no llegara a tener unos mínimos de calidad sería no sólo descubierto sino rechazado de inmediato, por ser su calidad fácilmente juzgable y perceptible.
Hay a quien lo que le gusta masoquistamente es caminar cianóticamente a estertores mediante las manos y bajo el fondo del mar en vez de hacerlo con los pies en la superficie y respirando aire puro compartido. Si su objetivo es sufrir consiguiendo estos dudosos fines está en su libertad el hacerlo, pero que no intente usar los dineros públicos para arrastrarnos a los demás a su abismo personal de la zorra de Esopo cuando en realidad ni siquiera tiene intención de que dicho abismo nos guste.» [Agustin Barahona]
«Paradójicamente, sólo es completamente libre quien es prisionero completo de las leyes de la libertad, esencialmente dependientes del conocimiento de la realidad». [Agustín Barahona]

«Queridos amigos, no le déis más vueltas: las personas que nos «transmiten energía positiva» –sea ésto lo que quiera que sea– son simplemente las que hacen lo que nos agrada, y «negativa» las que hacen lo que no nos agrada.
Es así de sencillo y básico, por eso no es igual para cada ser humano.
Y aquello que nos agrada o desagrada –que forme parte de la educación y no sólo de la biología–, además de ser más o menos distinto en cada persona, es algo que va cambiando a lo largo de nuestra propia vida, por lo tanto no es un punto estable ni inteligente en el que basar nuestra actitud ante la misma.
El problema no es ése, el problema y la solución es aprender a distinguir en cada momento ****qué es lo que nos conviene aunque nos desagrade y de qué deberíamos siempre alejarnos aunque nos agrade****.
Entiendo que ésa claramente, y no ninguna otra, es la cuestión ;-)» [Agustín Barahona]