
«Ha ganado Donald Trump y la gente se echa las manos a la cabeza, y con razón. Pero en España también han votado al partido más corrupto de la historia de Europa, reconocido como tal hasta por los jueces, por lo cual como país no tenemos ninguna lección que darles a los estadounidenses 🙁 Éste es el resultado de convivir día a día con la corrupción y no combatirla por todos los medios legales, pensando que o bien hacerlo es algo peligroso o bien que es trabajo de «otros». Si un sistema permite que algo malo ocurra no hay que preguntarse si ocurrirá o no, sino sólo cuándo ocurrirá. Y es que la democracia no necesita razones: sólo votos.» [Agustín Barahona]

«En nuestros días muchos padres han caído en el error de creer que una especie de místico concepto llamado falsamente motivación es la varita mágica que hará que alumnos que muestran claramente no estar capacitados para hacer el esfuerzo necesario para aprender algo repentinamente lo estén, incluso sin seguir las enseñanzas del profesor [!]. Se confunde motivación con adulación falaz, estéril y perjudicial, que no es más que clara y canallesca pseudomotivación.
Es asombroso comprobar cómo puede haber gente que crea que educar es engañar a un alumno diciéndole, contra el propio juicio profesional del educador y contra las evidencias, que está capacitado para algo aunque después de los denodados esfuerzos de su profesor por capacitarlo sea evidente que no muestre estarlo en modo alguno. Estimados padres: motivar no es engañar, sino usar las herramientas educativas que se permiten para disponer del ánimo del alumno ***con el fin de que haga lo que su profesor le instruye***. Es dar motivos veraces y pragmáticos para que los alumnos puedan percibir todas sus posibilidades reales de crecimiento y dar medios para que éstos puedan alcanzar las más altas cotas que sólo con los esfuerzos mayores y mejor organizados pueden ser alcanzadas.
Por lo tanto, desde que el Ser Humano existe como tal sobre el mundo, el éxito de la motivación es y ha sido siempre cosa de dos.» [Agustin Barahona]

«Todavía hay gente que piensa que cuando alguien corrige lo que dice es que ese alguien está coartándole su libertad de expresión. No se dan cuenta de que la prueba de que eso es falso es que si estuviera coartada no podrían corregirle, porque nadie se enteraría de la tontería o incorrección que le han probado que ha dicho, ya que no habría podido decirla» [Agustín Barahona]