«Siempre he criticado el sistema bibliométrico de los índices de impacto por no ser garante de nada más que de la cantidad de citas de algo y no del motivo de su cita o de su calidad, lo que se presta completamente a la manipulación de aquellos que quieran extraer dinero o poder con ello. Algo podría ser muy importante y bien hecho y sin embargo no interesar inicialmente a un número suficiente de científicos, por lo cual no sería citado apenas. La importancia de un trabajo científico sólo puede medirse estudiado y comprendiendo la corrección y completura de sus contenidos. Colaborar con un sistema que no tiene en cuenta exclusivamente esto es pervertir una parte de la ciencia» [Agustin Barahona]
«La vieja Europa se desmorona marcha atrás y cabeza abajo en manos de gentes creyentes en cuentos de hadas como dios y el neoliberalismo, en los que cualquier persona sensata, sin carencias y afecciones emocionales y sin voluntad de manipular parasitariamente, vería sólo credos infantiles, infantilizados e infantilizantes. Convendría que cuanto antes Europa –y el resto del mundo– abandonara las manos pueriles que quieren jugar con el mundo a ser dios o su representante autodesignado para quedar en manos de adultos capaces de afrontar con ciencia y consciencia las enormes carencias que aún tiene la humanidad.» [Agustin Barahona]
«LA FALACIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL – Si alguien es capaz de demostrar que el concepto de inteligencia emocional es necesario porque no existían ni sus contenidos ni su campo ni su trato científico/lógico antes de que éste se inventara este debate es el medio más adecuado para aportar sus argumentos –véase al respecto mi nota del 12 de noviembre sobre los debates académicos–. Idem si es capaz de demostrar la existencia biológica de un órgano funcional de esa presunta inteligencia o de algún medio incontestable para medir su capacidad. En ausencia de dichas demostraciones tengo la viva impresión de que dicho concepto es falaz y para lo único que ha servido y sirve es para que algunas personas puedan ganar dinero aglutinando en torno de él todas las tendencias para amansar a la gente buscando opiáceamente la felicidad en lugar de –ni siquiera por encima de– la eficiencia y eficacia en las necesidades propias de los seres humanos y del mundo. Aquí queda mi propuesta, tema y reto.» [Agustin Barahona]