«Es evidente desde hace muchísimo tiempo que nuestro sistema político es muy legal pero muy injusto (legalidad y justicia no son sinónimos) y hasta que las normas no se ajusten a la justicia es muy difícil que nada pueda tener visos de buen futuro. Quienes pensaron la Constitución ya sabían de todas las obvias perversiones de la justicia que aquella permitía. Pero como beneficia a los políticos que viven de sus defectos (y de los de los demás) no confío en que estos vayan a cambiar lo que es necesario cambiar y con urgencia. Cuando Ortega y Gasset se refería a «La España Invertebrada» no se refería a la ausencia de las Autonomías que ahora nos desigualan y nos desangran por doquier. Como todas las grandes macroestructuras, España necesita obviamente una articulación interna eficaz. Hace falta una España vertebrada, sí, pero no con cifosis; tanta que pareciera que sólo podemos mirarnos el ombligo.» [Agustín Barahona]
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«Sólo quien esté muy experimentado en impedir en su texto que terceros puedan interpretar legítimamente –ilegítimamente siempre es posible entre gente sin vergüenza– sentido o significado de un modo distinto a lo que pretende puede redactar adecuadamente propuestas ciudadanas de legislación. De otro modo, mucho cuidado, porque entre políticos –verdaderos precursores de la ley de Murphy– si un texto permite honestamente una mala interpretación ésa será la que deshonestamente se elija» [Agustín Barahona]