«Todos los países pueden conseguir superávit nominal –que sólo disfrutan unos pocos– a costa de robar, extorsionar y exprimir a sus ciudadanos. Así pues, el mérito real de una buena gestión económica no es nunca el superávit, sino el conseguirlo honestamente con los esfuerzos proporcionales de todos, no sólo cobarde y vilmente de los más expuestos y débiles, comenzando siempre con el ejemplo de los más pudientes y prescindiendo además y en primer lugar de todo lo que no sea civilización y desarrollo, unica dirección y sentido posible de una nación. Que los países sean gobernados por mercachifles y no por personas con intereses centrados en la alta cultura y la civilización sólo puede dar como resultado mercadillos que asientan sus tenderetes en las ruinas que van generando mientras las malvenden después de que sus gestores principales hayan ya huído con los principales beneficios» [Agustín Barahona]
«Si usted, lector, no está indignado es que no sabe qué está pasando en su país. Seguro que es consciente de que la situación económica y social del país no está yendo bien. En realidad, está yendo muy mal. El desempleo ha alcanzado niveles récord en la Unión Europea y en España. Y las agencias internacionales más fiables dicen que la economía española no alcanzará los niveles de desempleo que tenía antes de que se iniciara la crisis hasta veinte años (sí, ha leído bien, veinte años a partir de ahora)….» [Vicenç Navarro]
(Siga leyendo este artículo en el enlace de abajo.)
vía Una de las mil razones para estar indignados.
«Al igual que en las vistas de las salas judiciales y en los debates científicos, los debates parlamentarios deberían ser llevados a cabo en cada tema sólo por verdaderos especialistas que comprometieran su profesionalidad, conocimientos y honestidad, hasta el punto de que si se probara que dijeran falsedades o faltaran al rigor científico en cualquier medida quedara de inmediato comprometida su carrera profesional produciéndose incluso la expulsión de su colegiatura por parte de sus propios colegas e incluso la prohibición de por vida para volver a ejercer la profesión en España o en los países en que se tuviera acuerdo al respecto. De ese modo sabríamos que las decisiones parlamentarias se atienen a la verdad científica –contrastable siempre en todas partes del mundo y revisable según la ciencia va avanzando– y que, por tanto, tienen estabilidad real y no se basan en compraventas del poder o creencias personales del líder de turno» [Agustín Barahona]
« old entrysnew entrys »