
«Desde luego, la ineptitud política y del propio sistema de garantías de calidad es de pura pesadilla. Mientras no cambiemos el sistema que permite y fomenta que ocurran estas cosas no me cabe ninguna duda de que seguirán ocurriendo e irán a peor. Quizá debería llegar un momento en que varios millones de españoles nos declaráramos objetores del pago de nuestros impuestos para hacienda, visto el mal uso que se hace de nuestra contribución económica a la sociedad, hasta que no se cambiara el sistema de arriba a abajo mediante juristas al servicio de los especialistas que legislaran en nombre de los ciudadanos, como asesores sin delegación jurídica, para que nosotros mismos, la ciudadanía, tuviéramos el poder que nos corresponde: el legislativo. No este teatrillo de guiñol de los postlíticos [sic] que sólo acceden al poder para medrar ellos a nivel personal económico haciendo caso omiso de las necesidades obvias y urgentes de la realidad. Sobran los postlíticos, por completo, y desde hace ya mucho tiempo. No nos hacen falta para nada, sólo estorban.» [Agustín Barahona]
Profesores que no saben tocar su instrumento, edificios sin calefacción y tribunales manipulados por WhatsApp. Los alumnos denuncian una situación límite.

«En junio de 2012 se aprobó que los diputados españoles pudieran votar por internet en determinadas condiciones, para facilitarles su derecho a voto. Poco tiempo después, en 2013, se hizo lo mismo para los senadores. Incluso está implementado hace tiempo la posibilidad de que cualquier ciudadano, bajo determinadas circunstancias restrictivas, pueda votar por internet con certificado electrónico asociado a su DNI o con la clave de tramitación telemática CTT, y empresas de sistemas inalámbricos como Ruckus Wireless ya tiene analizadas las condiciones necesarias para votar con seguridad mediante nuestro smartphone, tablet u ordenador. Varios son los países en que hace tiempo que se vota por internet, como India, Estonia, EE.UU. o Suiza, donde, en este último, la facilidad del medio permite una democracia directa y participativa. Entonces, la pregunta obvia es por qué restringir esa posibilidad, ya real desde hace mucho tiempo, a sólo unos casos y no permitir que todo el mundo pueda votar por internet. Y teniendo en cuenta que, lejos de haber algún problema técnico que lo impida, disponemos de todos los dispositivos necesarios y fuimos los proveedores de medios y seguridad informática en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2012 para que aquellos ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto por medio de internet — gracias a la empresa española SCYTL–, la respuesta obvia es que a algunos no les interesa que todos los españoles tengan las necesarias facilidades para votar porque imaginan que, de tenerlas, los votos finales podrían desplazarse hacia sectores que a ellos no les convienen. Y, por supuesto, están en su legítimo derecho a imaginarlo.» [Agustín Barahona]

«Tras el debate a dos de ayer –Sánchez-Rajoy– se requiere una precisión léxica. Parece que a fuerza de no practicar, algunos se han olvidado de lo que significa ser decente. Ser decente no es sólo no robar, es muchas cosas más. Ser decente es ser justo, ser honesto, ser como corresponde o es lícito ser en una determinada situación, ser limpio en todos los sentidos, ser digno y obrar dignamente, ser adecuado cualitativa y cuantitativamente. Como puede verse, ninguna de estas cualidades está directamente asociada al latrocinio privativamente, sino que más bien lo están a las condiciones necesarias que debe tener un buen político. Y es aún menos confundible el adjetivo cuando viene precedido y precisado por un retrato de todo lo que se considera que una persona ha hecho que no es decente. Una cosa es insultar y muy otra describir» [Agustín Barahona]