Escritos relacionados con el humanismo y los valores humanos.
Escritos relacionados con el humanismo y los valores humanos.
«El feminismo ideológico es un paso en el proceso de deconstrucción de la persona», obispo de Alcalá dixit. No puede ser normal tanta estulticia, más bien parece un plan trazado por los dirigentes católicos en colaboración con el gobierno en el poder –que no está persiguiendo estos delitos que atentan contra diversos derechos constitucionales– para poder estar en boca de la gente por cualquier motivo, aunque sea este tipo de bárbaros motivos, levantando polvo y barro. Como suelo decir siempre, tan fácil es declarar que una serie de burradas son verdad como difícil es probar que sean verdad. Están tan acostumbrados a que se acepte cualquier cosa que digan, como si fueran una autoridad, que siguen creyéndoselo. Por eso no añaden ninguna argumentación a sus manifiestas estupideces y cuando lo hacen se ve que detrás sólo hay eslóganes doctrinarios sobre los que no pueden discutir porque irían en contra de sí mismos y la ideología política que representan. Incluso cuando dicen alguna cosa que es obviamente verdad la empocilgan con sus manipulaciones doctrinarias, perdiendo toda oportunidad de redención.
Si una estructura conceptual como la persona no resiste un buen análisis como para mantenerse intacta y realmente se deshace ante dicho análisis quiere decir que tal estructura conceptual no es lo suficientemente auténtica, fuerte o bien eleborada como para sostenerse por sí misma resistiendo la realidad y que, por lo tanto, requiere de una reconstrucción sintética a la luz de dicho análisis cuando éste es correcto y completo, de la cual saldrá inevitablemente reforzada y mejorada. Lo que hay que hacer, por tanto, es participar en dicho análisis y aportar los argumentos que demuestren que las cosas son de una manera y no de otra, no simplemente negar el debate. La iglesia de la religión católica –como otras–, por su propia definición como religión, al ser dogmática teme cualquier análisis que muestre que sus ideas o son falsas o son incompletas o son incorrectas, por lo que abomina de cualquier revisión de lo que ellos han establecido como la única posible verdad y teme que además de que sea evidente que dicha verdad no lo es para todas las personas inteligentes lo sea también para el resto del mundo gracias a los análisis deconstructivos que lo revelan a la luz con absoluta claridad.
Gallardón ha dicho en varias ocasiones que si se permitieran casos de aborto por malformación del feto por decisión de la propia madre –es decir, sin necesidad de que «dos psiquiatras y una semana de meditación» tengan ningún poder en todo esto, como ahora se quiere imponer– ello podría derivar en que en el futuro alguien podría decidir acabar con la vida de una persona con deficiencias físicas. Ya sé que suena a tomadura de pelo, no sólo porque legalmente no se puede considerar persona a un feto –y un ministro de justicia debería saberlo–, sino por la obviedad de que no puede argumentarse a nivel jurídico que se hace algo para evitar «preventivamente» un posible mal mayor en el futuro por un posible mal uso basado en argumentación viciada, supuesto éste que en ningún caso se ha dado nunca ni puede darse tampoco en ese mismo nivel, como también debería saber un ministro de justicia. Pero me limito sólo a citar lo que dice este ministro.
Sin embargo, cuando se le objeta que su nueva ley quitará la potestad de decidir a la mujer en los casos de malformación del feto contesta diciendo que no es cierto [!] y asegura que lo que hace su ley es garantizar que si el feto malformado puede suponer algún peligro para la madre incluído el peligro de lesión psicológica ésta pueda decidir abortar. Es decir, que en concurrencia jurídica de los dos derechos «tal como él los plantea», el de la vida del feto y el de la salud de la madre, prevalezca siempre el de ésta cuando puede demostrarse que se lo lesiona. Esto evidentemente supone o bien una falta de coherencia de Gallardón con su propio pensamiento y presuntos temores preventivos o bien que es falso que si se pone en marcha su ley sea porque se tema que en el futuro el derecho a decidir de la madre pueda suponer lesionar el derecho a la vida de los deficientes físicos, porque, según las propias palabras de Gallardón, si la madre puede decidir abortar por motivo de que prevalezca su salud psicológica contra la vida del feto malformado el mismo argumento jurídico podría aducirse en cualquier otra circunstancia donde entren en contraposición los intereses de la salud psicológica de una madre y la vida de un deficiente físico ya nacido. Así pues, no puede ser posible tamaño disparate que haría realidad y legitimaría el presunto temor de Gallardón. Es obvio que la diferencia está en el propio concepto de persona, pues desde el punto de vista legal –que, atención, en un estado laico es el único que se dirime y puede dirimirse, nunca lo olvidemos– sólo puede serlo quien ha nacido y es un ser autónomo independiente físicamente de la madre.
Es más fácil creer que el que se esté intentando poner en circulación la ley del aborto de Gallardón sin que haga ninguna falta, pues la ley vigente ya es perfectamente autosuficiente a todos los efectos legales, es sólo para satisfacer los requerimientos de determinadas facciones electorales de tipo religioso, a pesar de que, por no haber calculado los efectos, ello esté llevando al PP a una fractura interna más entre su propio electorado.

«Hay tanta música magistral de núcleo tonal bellísima y emocionante por disfrutar millones de veces que sólo me queda tiempo para escuchar apenas una vez los experimentos que no me la garantizan. Y a veces ni eso, porque la vida es corta y es un error robar tiempo a la belleza con la fealdad.» [Agustín Barahona]