Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.
Reflexiones sobre temática variada, en su mayoría de índole filosófica.
Si algunas personas creen que los profesores viven tan bien como se dice no entiendo por qué esas mismas personas no se preparan unas oposiciones de profesor (en algunas de ellas las pruebas demandan de los que opositan no sólo los conocimientos de administración comunes y los conocimientos específicos básicos de la especialidad presentada, sino también tales pruebas de demostración de habilidades y capacidades que ante cualquier persona que no las conociera le podría parecer que son de circo por su extrema y a veces impensable dificultad). Dichas oposiciones son libres y todo el mundo con la titulación, los estudios, la preparación y la cualificación adecuados puede optar a concursar y realizarlas. No entiendo cómo si es tan buena esa vida como dicen no está toda la humanidad entera dedicada a intentar sacar una plaza titular en alguna institución educativa del Estado, donde, a diferencia de en la educación privada, todo el mundo tiene el garante de que la persona que desempeñe su docencia ha debido demostrar probadamente su valía de conocimientos y capacidad docente.
Como cité antes (véase), ya lo decía Platón hace unos 2500 años, «justicia es dar a cada uno lo que le corresponde conforme a su naturaleza». Si todo el mundo tuviera derecho a obtener lo mismo independientemente del esfuerzo realizado para obtenerlo y de la excelencia necesaria para ejercerlo se fomentaría una sociedad sin gente formada, donde valdría igual el esfuerzo y conocimientos titánicos de un Premio Nobel en Física, por ejemplo, que los conocimientos y pericia necesarios para ser Peluquero, por ejemplo (mis respetos para ambas actividades sociales). Es decir, estaría abocada a su autoexterminio civilizatorio al igualar por lo mas bajo, sin fomento ni expectativas de superación.
«Una persona inteligente no se prueba simplemente por un texto con un buen razonamiento prehecho, tipo eslogan, sino en todo un debate académico.
Mucha gente sólo copia buenos razonamientos a otras personas y no hacen sino repetirlos, como loros. Es por eso que cuando entran en debate quedan totalmente al descubierto ya que son incapaces de enfrentar el más mínimo análisis lógico. Entonces, tan pronto como señalas públicamente esta realidad, de repente se hacen los ofendidos y te atacan personalmente.
Siempre hay que prestar atención a estas características extremadamente reveladoras» [Agustín Barahona]