
«Sólo quien es inteligente puede ser verdaderamente justo. Justicia es dar a cada uno lo que le corresponde según su naturaleza, Platón dixit. Y el poder tener constancia y conocimiento adecuado de esa naturaleza implica la capacidad de discernir y resolver previamente muchas cosas que sólo la inteligencia puede abordar. Por tanto, sin una verdadera Educación que desarrolle la inteligencia como herramienta jamás puede haber Justicia.» [Agustín Barahona]
«Para que entendáis cómo funciona España. Todo lo que voy a narrar son hechos comprobables. Y los protagonistas seguro que se imaginarán por qué.
En un departamento de un conservatorio español su jefe dice que el departamento vota si las normas van o no en contra de lo legal, es decir, si son legales o ilegales [por muy increíble que parezca].
Y votan, con una sola abstención. El resultado es que el Departamento reconoce que la norma es ilegal.
Pero aquí no acaba la cosa, dice que habiéndose votado que una norma es ilegal lo único que hay que hacer es seguir colaborando con ella (a pesar de tener potestad para no hacerlo y obligación de denunciarla) [!!!].
De ese conservatorio, D. Gustavo Villapalos, antiguo Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid, seguramente podría decir muchas cosas más acerca de cómo funciona vergonzantemente en determinadas subinstituciones, cosa que a cualquier persona le impediría volver a ejercer allí determinados puestos de responsabilidad si tuviera dignidad y decencia. Ya tuvo D. Gustavo que lidiar con las costumbres de ese peculiar departamento de conservatorio en el pasado y quedó desagradablemente epatado.
Sin embargo repiten esos mismos puestos con los mismos problemas ya juzgados anteriormente sin ningún tipo de recato, a pesar de saber por pura lógica que pueden exponerse a los mismos procedimientos jurídicos del pasado o peores, porque ahora ya habría reincidencia.
Increíble ¿verdad?
Si en un centro educativo las cosas funcionan así ¿qué podéis esperar de los post-líticos [sic] en España?»
[Agustín Barahona]

«En los supuestos debates de televisión o radio pondría tiempo fijo de micrófono y que sólo pudiera abrirlo, dando turnos, un juez que, a su vez, pudiera pedir pruebas de lo que se declare ser cierto o señalar las falacias cometidas pidiendo que no sea tenido en cuenta ni se vuelva a usar el argumento falacioso, y si el debatiente insiste en comportarse falsaria o falaciosamente sea expulsado de la sala. Así al cabo del tiempo fijo concedido todos los discursos sería válidos lógicamente y el micrófono se apagaría automáticamente y nadie podría interrumpir al que está hablando, que es una falta de respeto al que nos están acostumbrando siempre la mayoría de los participantes en esos contextos.» [Agustín Barahona]