Pseudociencia

Un pequeño preámbulo para poner en contexto al lector.

Ante el artículo que voy a analizar para ustedes, uno de mis primeros profesores en mi juventud, D. Agustín Barahona, quien ha tenido la gentileza de permitirme publicar este artículo en su magnífico blog, decía en Facebook:

Si esto es lo que «piensan» los catedráticos de lógica y filosofía de la ciencia se entiende bien la crisis de la universidad. En este tipo de cosas –y de este modo– pierde el tiempo esta gente. Por favor, os ruego a todos que comentéis analíticamente los contenidos de la entrevista para poner en evidencia cuál es el pensamiento real de este señor catedrático y qué es lo que se enseña a nuestros hijos en la universidad en una disciplina que debería ser el eje de las herramientas mentales científicas.

No puedo estar más de acuerdo. Le contesto yo mismo:

Mmmmmm ¡qué interesante reflexión para un profesor de filosofía de la ciencia, caray! ha ha ha ha

¿Y esta gente se dedican a estas cosas en lugar de a atender el desarrollar mejores modos para que la ciencia sea más perfecta y a criticar los modos que están mal hechos explicando por qué, que es a lo que se dedican los verdaderos filósofos de la ciencia?

Viendo lo que ha hecho en su propio grupo autopropagandístico y jesuítico-marista, este tipo no reconocería una falacia aunque ésta lo estrangulara, ha ha ha ha

Vaya un filósofo de la ciencia que ni siquiera distingue entre desaparición y transformación dinámica permanente, que además es la realidad.

Como ontólogo no tendría precio ha ha ha ha

Mi comentario se debe a que el catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia la universidad de Málaga, profesor Diéguez (tal como ha sido documentado exhaustivamente en prevención de que nadie intente desdecirse o manipular los hechos una vez publicado este artículo), administra un grupo en facebook llamado Filosofía de la Biología (tal cual) en el que prácticamente nunca se trata el tema que le dá título y nunca se discuten temas vinculados tampoco a la epistemología de la ciencia, que es el tema en el que se supone que él es experto. Pero viendo lo que escribe se supone, sólo, que lo sea.

Al contrario, su grupo da cabida a todo tipo de religiosos católicos primando las participaciones constantes de un jesuita que dice ser paleontólogo, un tal Leandro, y que de lo único que escribe él en el grupo es de temas religiosos. Llega incluso a promocionar descaradamente sus propios libros y sus propias clases sobre «religión y ciencia» de las que aporta vídeos. ¡Vergonzante! No una vez, sino decenas de veces, con la aquiescencia plena del administrador del grupo, Diéguez, que cínicamente dice que está prohibido tratar temas religiosos, como si lo que hace Don Leandro no lo fuera y el no lo supiera.

En fin, que cualquier científico de verdad que se pasee un sólo momento por allí echando una ojeada intensa a los contenidos de los temas propuestos, donde realmente alguien escribe sobre algo, percibe con claridad que se trata de un grupo de creyentes que intentan usar la excusa de la Filosofía de la Biología para hacer proselitismo disfrazados, intentando justificar la barbaridad de que ciencia y religión, lo racional y lo irracional, son compatibles.

Mi comentario fue contestado finalmente por el profesor Barahona:

Totalmente de acuerdo: su capacidad para analizar la realidad deja mucho que desear y llama la atención que le parezca entrevistable a la prensa por un tema tan ajeno a la filosofía de la biología e inexistente e injustificable, como he mostrado, que es el transhumanismo. También de acuerdo en que estos no son los temas de los que se supone que la lógica y la filosofía de la ciencia tiene urgencia ni competencia primera, tal como explicas. Parece que este señor además de creyente en las cosas en que ha mostrado serlo en el grupo es también creyente en la existencia de la nueva religión del transhumanismo.

Así pues, seguidamente voy a dar paso al ANÁLISIS DEL ARTÍCULO de referencia, para que todos ustedes conozcan qué es lo que se les enseña a sus hijos desde las universidades «modernas».



Acerca de cómo incluso desde la universidad se potencia el pensamiento irracional

 

Visto el contenido de la entrevista analizada en este artículo (véase abajo), no deben sorprendernos los Pamies y compañía allí dentro de las universidades, andando a sus anchas, ya que la puerta viene abierta y hollada desde dentro. Para desmantelar las pseudociencias hay que saber mucho de lógica y más aún de ciencias y de qué sabemos realmente de la realidad, a riesgo de hacer el ridículo, caso contrario.

La primera obviedad está ya en el título, extraído al pie de la letra de lo dicho por el articulista: la inmortalidad jamás implicaría la desaparición del yo. Lo que asevera dicha afirmación de Diéguez es, como cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta, totalmente falso: de hecho el yo humano ni se inmutaría. Pero ésta no es en absoluto la más absurda de las afirmaciones del artículo.

Lo interesante para un grupo de escépticos y críticos racionales es también ver cómo se intenta hacer tragar con un artículo intragable como éste viendo cómo habitualmente se aporta en las redes sociales sin explicar qué tiene de bueno o novedoso como para que sea propiciado positivamente en vez de negativamente, y sin embargo sus propios ponentes sean incapaces de explicarlo.

Atención, porque por este tipo de rendijas puede llegar a colarse de todo, como mostraré.

Lo que sigue es un resumen de lo que ha sido previamente debatido en petit comité con varios filósofos y científicos a primera vista y a gran velocidad.

 

===========COMIENZO DEL ANÁLISIS============

 

Afirma: «No estamos ni moral ni filosóficamente preparados para la inmortalidad porque es imposible estarlo»

Falso. Primero no explica qué entiende por estar «moralmente preparados», pero nadie ha probado nunca que el ser humano esté o no esté filosóficamente preparado para durar eternamente, entre otras cosas porque tal posibilidad no se da. Y no se ha mostrado en toda la entrevista problema real alguno que pueda impedirlo alguna vez.

Afirma: «no está nada claro quién (o qué) sería el sujeto de dicha inmortalidad»

Falso (y absurdo): Hablamos del ser humano. Si se refiere a que no saber cómo está construída la conciencia humana es una imposibilidad para vivirla entonces nada tendría sentido. Primero antes tendría que demostrar por qué hay que saber cómo está construído el fenómeno para poder disfrutarlo, lo cual obviamente no tiene sentido.

Afirma: «solo es capaz de imaginar la repetición indefinida de sus actos (…) una sucesión interminable de episodios, pero eso no abarcaría más que un pequeño trozo de esa inmortalidad: aquel en el que el sujeto aún seguiría siendo algo parecido a lo que fue en un primer momento».

Falso: En orden, primero falacia non sequitur (en relación a la afirmación principal de no estar preparados moral y filosóficamente para la inmortalidad y que esto sea supuestamente una de las razones que aduce en su favor) y Falacia ad ignorantiam en relación a este argumento. Que no seamos capaces de saber cómo será el futuro no nos imposibilita para que éste ocurra.

Afirma: «Hay organismos, como la hidra, con una vida de duración indefinida pero ni siquiera eso puede ser considerado como inmortalidad».

Falso y además absurdo. Decir duración indefinida es intentar negar la patente inmortalidad de algunas especies biológicas cambiándola de nombre. Las espedies de medusa inmortales (intercambiando fases de medusa y pólipo) se llaman así con absoluta justicia y realidad.

Afirma: «La investigación biomédica no trata de proporcionarnos la inmortalidad, ni siquiera como ideal. «

Falso: Las investigaciones sobre los telómeros, la telomerasa (enzima capaz de alargar la vida en teoría indefinidamente), y otras semejantes en biología, van encaminadas precisamente a comprender qué es lo que hace que la falibilidad de determinados mecanismos acaben con nuestro soporte vital después de haber acabado con nuestra salud. Un conocimiento lleva indefectiblemente a otro.

Afirma: «La pretensión de considerar el envejecimiento como una enfermedad curable, o al menos, como una enfermedad que podemos prevenir indefinidamente, no solo encierra supuestos teóricos discutibles, sino que viene empujada a menudo por intereses poco científicos»

Falso: Primero, nadie «modernamente» en biología pretende considerar el desgaste del cuerpo como una «enfermedad». Discutir sobre ello en vez de contestar a la pregunta que le habían hecho sobre «¿de qué modo se sitúa la ciencia médica respecto a esta (supuesta) imposibilidad?(de la inmortalidad)» (los paréntesis son míos) es gastar inútilmente el tiempo de la entrevista. Además ya he dicho antes que la investigación biológica pretende conocer los mecanismos que hacen que nuestro cuerpo se desgaste, conocimiento que conlleva un montón de utilidades y aplicaciones.

Afirma: «El dolor no propicia la muerte, sino todo lo contrario.»

Falso: De hecho uno puede morirse de dolor de varias formas distintas, casi todas ellas provocando la cadena originada por el dolor intenso un eslabón final en un paro cardíaco.

Afirma: «Su función biológica (la del dolor) es la de evitar la muerte al avisarnos de situaciones peligrosas para el organismo y motivarnos para eludirlas» 😮 

Falso: A no ser que sea un creyente lamarquista y se lo crea, no hay «finalidad» ni «función» alguna en el dolor, sino simplemente ventajas o desventajas. Insisto, si fuera cierto lo que dice sería absurdo que la gente se pueda morir de dolor.

Afirma: «Para experimentar dolor no hace falta un alto grado de consciencia»

Falso o absurdo. Esto lo muestra como un creyente dado que es imposible que pueda saber que eso sea así no. A no ser que seas el sujeto sufridor del dolor actualmente no podemos determinar más que tal estímulo produce tal movimiento o reacción, pero no podemos determinar si es doloroso a no ser que la especie sujeto pueda hablar con nosotros. Además, ¿cómo lo mide, con qué lo compara si sólo tiene como item la experiencia humana propia? Hubiera sido mucho más inteligente decir que podemos aprovechar el dolor en algunos casos para sacar ventaja de él. Sin embargo las diferencias en los umbrales humanos de dolor muestran que no hay funcionalidad en él pues alguien con un alto umbral del dolor no percibe como dolor lo que alguien con un bajo umbral sí. Repito: es falso o absurdo que «Para experimentar dolor no hace falta un alto grado de consciencia»

Afirma: «No es extraño que hayan empezado a surgir orientaciones religiosas dentro del transhumanismo»

Falso: Se trata de una Petitio Principii, pues en ningún momento ha mostrado que exista algo como el transhumanismo en el sentido en que lo refiere. De hecho nadie ha probado que exista el transhumanismo como un fenómeno distinto al ancestral deseo del ser humano de complementarse y perpetuarse. Ésta es una de las cuestiones que más vacío dejan en el artículo, pues se supone además que lo entrevistan por este tema.

Afirma (de la asunción de la pregunta como «muy posible»): «La incapacidad de imaginar la inmortalidad y lo azaroso de la razón humana revela nuestro origen animal»

Falso. De nuevo Petitio Principii haciendo referencia a algo que no se ha probado como verdadero y que se asume como verdadero sin razón alguna, la supuesta incapacidad de imaginar la inmortalidad. Lo divertido es que es obvio que nadie ha tenido tiempo para imaginarla haciédola presente. Ha ha ha Concebirla puede concebirla cualquiera. Le redime algo el reconocer de inmediato, y contra lo que había afirmado antes, que «la razón humana (…) ha podido imaginar números transfinitos, que, puestos a imaginar científicamente, es lo más parecido que encuentro a la inmortalidad». La parte no redimida es la ya explicada con anterioridad.

Afirma: «La ciencia nunca logrará vencer a la muerte, al menos si hacemos caso del segundo principio de la termodinámica. Todo tendrá un final». 😮

Falso. Un filósofo no puede reflexionar sobre la realidad y lo que sabemos de ella si no los conoce: https://www.nature.com/articles/srep32815 e inclusive http://www.anl.gov/…/argonne-researchers-posit-way-locally-…

Pero no haría falta ni recurrir a la mecánica cuántica, bastaría con el sentido común: A no ser que se tenga una bola de cristal no es bueno hacer vaticinios ex-catedra basados en falacias ad ignorantiam.

Afirma: «Podríamos tener un cuerpo permanentemente joven y aun así nuestra mente envejecería hasta dejar de tener ideas arriesgadas y verdaderamente novedosas; hasta dejar de ambicionar cambios sociales y políticos sustanciales.»

Falso. No todos los cerebros viejos se comportan así y mucho menos en una situación donde se supone que la inmortalidad tendría como primera consecuencia el que no habría «cerebros viejos».

Afirma: «La perspectiva de un planeta convertido en multitudes de jóvenes con mente de jubilados no parece muy halagüeña»

Falso. Parece la afirmación de un creyente en la mente como algo distinto del cerebro y de las cualidades de éste. Repito, en el caso del que se habla no habría «cerebros viejos» nunca.

Afirma: «Para mantener el impulso histórico y vital, no bastaría con cuerpos inmortales, habría que potenciar también la mente. Y, sin embargo, incluso una mente mejorada estaría sometida al envejecimiento, por el mero hecho de ser una mente experimentada.»

Falso. Sigue con la aparente creencia en un ente llamado «mente» distinto de las capacidades biológicas de un cerebro y, además, identifica peyorativamente experiencia con envejecimiento, cuando, repito, tal cosa no existiría en la nueva situación de inmortalidad, dado que el cerebro mantendría eternamente el mismo estado.

Afirma (dentro de la elucubración-ficción): «si el tiempo que se tarda en procurar un acceso igualitario a dichas tecnología de mejora es lo suficientemente largo, las desigualdades económicas iniciales habrán quedado ya cristalizadas sin remedio en desigualdades aún mayores de tipo genético. Los ricos serán genéticamente diferentes de los pobres, y una brecha así sería insalvable, porque minaría cualquier atisbo de solidaridad humana. Téngase en cuenta que llevar la delantera en este asunto puede implicar pertenecer ya a otra especie biológica.»

Falso. Olvida que en un hipotético caso como aquél con el que está haciendo elucubración-ficción el objetivo de la inmortalidad sería tan goloso que no habría modo de contener a decenas de miles de milllones de personas para que no accedieran al beneficio de esa inmortalidad. Es decir, el escenario sería tan distinto al real actual que habría que controlar un sinfin de parámetros sociológicos como para poder elaborar siquiera una hipótesis de qué es lo que podría ocurrir. Y lo que dice el entrevistado peca de un excesivo simplismo para alguien supuestamente acostumbrado a conocer la historia y haber reflexionado sobre ella, única realidad experimental para el trabajo de predicciones-ficción de un pensador.

Afirma: «(el transhumanismo) Más bien revela la persistencia de las esperanzas de trascendencia que las religiones y ciertas filosofías han querido siempre alimentar»

Falso. De hecho, insisto, nadie ha dado nunca prueba alguna de que algo como el transhumanismo como deseo de mejorar la propia especie exista como algo novedoso sino que se trata de una aspiración de millones de años de la especie, aspiración que nos ha hecho, precisamente evolucionar, como ya ha mostrado muchas veces la paleontología. Esas esperanzas de transcendencia son inherentes a la especie humana, no propias de ninguna religión o filosofía. Nuestro deseo de perfección, de hacer mejor las cosas y estar mejor preparados, nos ha llevado indefectiblemente a evolucionar. El mismo entrevistado reconoce después que somos «máquinas de pervivencia» y que «la tecnología es el modo en el que el ser humano ha conseguido pervivir en este planeta», pero no es consecuente con su propio reconocimiento en sus afirmaciones. Una religión por definición cree y hacer creer en lo irracional y, sin embargo, no hay nada más racional que la voluntad de perfección tecnológica y ontológica para la supervivencia.

Realmente, visto lo visto hasta aquí, ¿hace falta seguir el análisis?

¡Bienvenidos a las tristes y paupérrimas posibilidades de la realidad de la universidad en pleno siglo XXI!

Conrado Guzmán

La entrevista cuyo contenido analiza el artículo es la siguiente:

Origen: La inmortalidad implicaría la desaparición del yo, y solo un yo puede tener experiencias” | ctxt.es

enero 22, 2018 a las 10:23 pm por Conrado Guzman
Categoría: Ciencia, Humanismo
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