Como no soy religioso… ¡¡¡no me lo puedo creer!!!!… Pero tampoco me lo podría creer si lo fuera. ¡¡¡Tenemos un supercheril ministro de interior que ejecuta sus supersticiones en las instituciones y lo hace con medios públicos. ¡Viva la Edad Media o el Renacimiento de viejos hábitos de «congregaciones para la defensa de la fe» (también llamada «santa inquisición», para quien no lo sepa)!!!
Véase la siguiente «noticia»:
Fernández Díaz condecora con la medalla de oro al mérito policial a Nuestra Señora del Amor.
«Al igual que en las vistas de las salas judiciales y en los debates científicos, los debates parlamentarios deberían ser llevados a cabo en cada tema sólo por verdaderos especialistas que comprometieran su profesionalidad, conocimientos y honestidad, hasta el punto de que si se probara que dijeran falsedades o faltaran al rigor científico en cualquier medida quedara de inmediato comprometida su carrera profesional produciéndose incluso la expulsión de su colegiatura por parte de sus propios colegas e incluso la prohibición de por vida para volver a ejercer la profesión en España o en los países en que se tuviera acuerdo al respecto. De ese modo sabríamos que las decisiones parlamentarias se atienen a la verdad científica –contrastable siempre en todas partes del mundo y revisable según la ciencia va avanzando– y que, por tanto, tienen estabilidad real y no se basan en compraventas del poder o creencias personales del líder de turno» [Agustín Barahona]
«A pesar de la arrogancia con que desde su poder particular algunos pretendidos artistas intentan imponernos que los universales estéticos biológicos no existen, gracias a las ciencias del cerebro hoy puede comenzar a explicarse el funcionamiento de dichos arquetipos estéticos de base biológica que otras ciencias ya habían postulado, evidenciando así lo que para todos era ya evidente, independientemente de que a algunos les conviniese o no reconocerlo» [Agustín Barahona]