«Es tan ilógico todo lo que estamos presenciando en torno a una presunta consulta a los catalanes para la independencia unilateral de España que pareciera casi, punto a punto, una cortina de humo pergeñada entre Rajoy y Mas para mantener entretenido al pueblo con pan y circo acerca del futuro para que así no pueda concentrarse con la evidencia de la miseria y ruindad perpetradas en el presente por quienes están en el poder. Que Rajoy sólo pueda en este circo representar la ley y por lo tanto deba representar la negativa a vulnerarla es totalmente esperable, pero una de las falacias y debilidades más claras en relación a lo declarado por Mas, y por tanto del papel que cumple en el guión, es que dice sólo querer un debate con Rajoy sobre el tema de la independencia, pero nunca declara que si el debate mostrara que él no tiene razón retiraría sus peticiones y procesos generadores de desorden ciudadano –al contrario, siempre dice que él está ahí para llegar hasta la independencia–, por lo cual queda en evidencia que no quiere dialogar. Si prosperase una locura como la que Mas representa cualquier institución, población o región en España podría hacer lo mismo, ante la declaración de sus integrantes de no estar de acuerdo con las políticas del gobierno español, es decir, secesionarse del país para formar uno nuevo que los mantuviera lejos de esa podredumbre y les permitiera gestionar sus vidas por sí mismos, volviendo así, de facto, a los reinos de taifas, como si no hubiéramos aprendido nada de la Historia. Madrid, por ejemplo, podría reunir todas las cualidades para declararse independiente. Y cuando se separasen, ¿quién les iba a garantizar que eso acabaría con sus problemas, cuando es bastante obvio que tendrían los mismos problemas más los nuevos y peores, fruto de una secesión? Está claro que de lo único que deberíamos independizarnos todos es de los partidos post-líticos [sic] y de sus representantes, pues hace ya mucho tiempo que ni nos representan ni son imprescindibles para el buen gobierno de un país» [Agustín Barahona]
«¿LA EXTREMA DERECHA ACTUA A CARA DESCUBIERTA Y LA EXTREMA IZQUIERDA CON EL ROSTRO TAPADO? – Si a la policía se le permite no cumplir el reglamento y la Constitución no identificándose y sin que pueda grabarse lo que hagan –se produce desamparo jurídico ipso facto– es lógico –por mucho que nada de esto debiera ser así– que las personas que vayan a las manifestaciones en adelante vayan igualmente inidentificables para al menos estar en igualdad de condiciones. Y podría ser sintomático que lo que aquí se define como la «extrema derecha» pudiera ir con la cara descubierta ejerciendo como tal «extrema derecha» y sin embargo no le sucediese nada, a pesar de que los medios de comunicación dejasen constancia de hemeroteca de lo que sucediese.
Todo aquel que delinca es un delincuente y debe ser juzgado y corregido justamente.
Personalmente no creo ni en izquierdas ni en derechas, ya lo he explicado muchas veces. Ahora sólo veo gente cuyos derechos sociales conseguidos penosamente durante siglos salen a las calles a denunciarlo. Y, como digo, si se cuelan delincuentes entre ellos –porque los haya de verdad o porque determinadas instancias los fabricasen adrede para poder justificar cargas– que los capturen y los procesen, pero en condiciones de garantías constitucionales de libertad de expresión. Pero nada de «pagan justos por pecadores» cogiendo gente que no ha hecho nada y que las cámaras muestran con meridiana nitidez que no han hecho nada. Mientras esa situación no se dé como describe toda la normativa española actual no habrá nada que hacer. Y si prospera la nueva normativa que lesiona los derechos fundamentales de las personas que quieren libre y pacíficamente manifestarse no creo que pueda prosperar ninguna norma, porque la realidad no puede cambiarse por decreto y los millones y millones que somos los españoles no creo que aceptemos aborregados ninguna imposición ilógica e injusta sin hacer lo necesario para que ni la falta de lógica ni la de justicia puedan imponérsenos.» [Agustin Barahona]
«La vieja Europa se desmorona marcha atrás y cabeza abajo en manos de gentes creyentes en cuentos de hadas como dios y el neoliberalismo, en los que cualquier persona sensata, sin carencias y afecciones emocionales y sin voluntad de manipular parasitariamente, vería sólo credos infantiles, infantilizados e infantilizantes. Convendría que cuanto antes Europa –y el resto del mundo– abandonara las manos pueriles que quieren jugar con el mundo a ser dios o su representante autodesignado para quedar en manos de adultos capaces de afrontar con ciencia y consciencia las enormes carencias que aún tiene la humanidad.» [Agustin Barahona]